DE PERELLÓ A PEÑA NIETO

El capitalismo es fuertemente impulsado y defendido por "los de arriba", evitan brindar pagos justos a la clase trabajadora. ¡Hay que romper con la dependencia!

Cada vez es más notorio que la aprehensión de Javier Duarte es un asunto mediático. Tanto que es absurda y hasta ilegal la exoneración de Karime Macías, la esposa del ex funcionario, ya que tiene múltiples cuentas pendientes con la justicia, entre ellas pasaportes falsos y manejo del erario para fines personales. Pero seguramente el pacto- otro más- posibilitó que Karime y sus hijos y parientes quedaran en libertad.

El caricaturista Magú (La Jornada, 19 de abril) sintetizó el asunto: Duarte se queja: “Un día lo llaman a uno para ganar  Veracruz y otro el estado de México”. Aunque no hay la certeza que con esta aparente detención se pueda evitar la caída en picada de Alfredo del Mazo.

Soldado tricolor
Soldado tricolor Foto: Cartones La Jornada

Que Duarte era un eslabón entre Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, lo demuestra Álvaro Delgado (Proceso). Señala en un texto que el 28 de enero de 2012 se detuvo a una aeronave que llegó  de Veracruz. En la misma se localizaron varios millones de pesos en efectivo. Al investigarse, por parte de la PGR, se descubrió que formaban parte de los dos mil 993 millones de pesos que en 13 meses habían sido retirados de las cuentas del banco Santander, desde diciembre de 2011, aparentemente para la campaña presidencial del PRI peñista.


Felipe Calderón dijo que  investigarían el ilícito, pero luego culpó al poder judicial de no permitírselo (sic que se espanta por la autonomía de los jueces). Aunque más bien era un acuerdo para que ganara Peña Nieto, según queda muy claro en el libro de Álvaro Delgado: El amasiato (Proceso).

amasiato
Libro Amasiato Foto: Internet

Al detener a Yarrington en Italia– donde la policía mexicana no tuvo participación- y a Duarte  en Guatemala- muy tarde  al decir de las autoridades chapinas-, Peña Nieto presumió  que estaba atacando la corrupción. Nadie le creyó y luego expresó, sorpresivamente: “No hay chile que les embone” (sic picoso). Seguramente el mandatario, con esta última frase, quiere ser parte del equipo de Marcelino Perelló en su nueva emisión de: Sentido contrario.

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