Peña Nieto, desastre nacional

Al igual que la economía, cada trimestre la situación de Peña Nieto es peor que el anterior. En el Plan Nacional de Desarrollo 2013–2018 afirmó: “En ausencia de reformas relevantes, el potencial de crecimiento del PIB de México es de entre 3.0 y 4.0 por ciento al año”; a mitad de su gestión el crecimiento acumulado ha sido menor a 5.6 por ciento. La población que no tiene empleo y que ya no lo busca, pero está disponible a laborar de inmediato fue, a junio de 2015, de 5.9 millones; los desocupados, 2.3 millones, y los que laboran en condiciones críticas, 6.4 millones. Esta sería la población desocupada en otras sociedades, y significa 27 por ciento de la población económicamente activa de México. El salario mínimo general promedio por persona ocupada en diciembre de 2012 fue de 2.8 y, en junio de 2015, de 2.6 salarios; en 30 meses la masa salarial decreció 5 por ciento.

La respuesta ciudadana a tan mala gestión se hizo evidente. Las encuestas nacionales publicadas por el diario El Universal, Parametría, GEA–ISA y Mitofsky indican que hace más de un año los ciudadanos que reprueban la gestión de Peña Nieto son mayoría absoluta. Las respuestas a las preguntas: desempeño de gobierno en tareas propias, conducción del país, capacidad de manejo de los problemas, credibilidad, calificación y aprobación le son adversas al Ejecutivo federal, como también le son adversos los informes de organismos multilaterales sobre criminalización de la protesta social, ausencia de garantías, irrespeto y violación a los Derechos Humanos, tortura y secuestro, entre otros.

En el municipio de Puebla también le es adversa la opinión pública: los ciudadanos que radican en este municipio y disponen de teléfono en casa consideran que su situación económica es mala o muy mala, y esos registros son similares a la percepción reportada en octubre y noviembre de 2008. La misma situación se observa a la pregunta sobre expectativas económicas para el año entrante y posibilidad de crecimiento de la economía. De los tres últimos presidentes de la Republica, Peña Nieto registra los mayores porcentajes de desaprobación a mitad del sexenio: a Fox lo desaprobó 42 por ciento; a Felipe Calderón, 51 por ciento, y a Peña Nieto, 84 por ciento de los ciudadanos del municipio de Puebla que disponen de teléfono fijo. Ocho de cada 10 ciudadanos consideran que el presidente Enrique Peña es ineficiente para promover las tareas de su cargo, y nueve de cada 10 dicen que no ha enfrentado adecuadamente los problemas.


Peña Nieto no es reconocido como estadista ni se le reconocen cualidades para serlo. Tres de cada cuatro ciudadanos considera que no tiene capacidad, tampoco honradez ni credibilidad; que es intolerante y no es cercano a la gente y carece de liderazgo. Lo califican con 4.6 puntos en escala del uno al 10. En escala de intensidad, los que opinan bien o muy bien son 15 por ciento, regular, 26 por ciento y mal y muy mal, 59 por ciento.

Uno de cada siete ciudadanos dice que no ha apoyado a los grupos vulnerables, a aquellos que les prometió inclusión, justicia y vida digna. Visto desde cualquier espacio (geográfico, étnico, cultural, social, demográfico) Peña Nieto será recordado como el presidente esférico, él se lo ha ganado con su carácter y macro reformas.