Peligro de las redes

El concepto de redes sociales nace a partir precisamente de ese proceso de “entramado comunitario” que une a los individuos a través de las computadoras e internet. Las más populares son Facebook, Twitter y LinkedIn, aunque hay muchas otras que en lo personal desconozco. Sus ventajas son indiscutibles, hablando en términos de velocidad de comunicación; conocimiento de noticias prácticamente en tiempo real en cualquier parte del mundo; la mercadotecnia y la posibilidad de encontrar cosas que se necesitan, abriendo altas probabilidades de comercio; ofertas de bienes y servicios; inagotables opciones de entretenimiento y todas las posibilidades imaginables e inimaginables de interacción. Sin embargo, es impresionante cómo en la actualidad se ha abierto un mundo también infinito de posibilidades de ejercer crímenes, delitos, abusos o fechorías. Los bandoleros de la era digital actual son capaces de obtener una cantidad inimaginable de datos personales a través de métodos que no necesariamente son muy sofisticados, pero que pueden convertirnos en individuos de alta vulnerabilidad en una forma más fácil de lo que podamos comprender.

Pongamos un caso. Abro una cuenta que para mantener mi anonimato puede llevar cualquier nombre o mejor, una serie de números con letras. Les brindo a mis conocidos este sitio anónimo y al momento de comunicarme, inconscientemente escribo nombres, apodos, hechos, direcciones, y cualquier tipo de información personal que se establece en una charla común y corriente. El problema es que siempre se dejan huellas a través de las direcciones de protocolos de internet (conocidas como direcciones IP), o bien en áreas de almacenaje de información en cada computadora. Así obtienen lo que en informática se denomina “Personal Identifiable Information” o PII, lo que se usa para suplantar identidades, hacer transacciones electrónicas y generar artimañas que van desde lo económico, sensible, sentimental y hasta lo sexual. Engaños que pueden inducir fraudes financieros, burlas comunitarias, desprestigios, calumnias, deshonras y todo lo negativo que podamos imaginar.

Los principales peligros de la red que podría identificar serían el acoso, conocido también como cyberbullying; las investigaciones de empresas para justificar rechazos laborales; provocación de odio y rencores hacia ciertas personas; rompimiento de la privacidad; pérdida de productividad por el tiempo perdido mientras se “charla” y el más peligroso: delitos como la pederastia, el tráfico de personas, el acoso a mujeres que se da en una forma increíblemente fácil y que no en raras ocasiones ha culminado en desenlaces fatales. Ahora bien, no se trata de llenarse de temores exagerados o evitar totalmente estas herramientas que indudablemente son valiosas.


La aplicación Foursquare puede ubicar cualquier celular a través de un sistema de localización satelital que en lo personal se me hace extremadamente peligroso, aunque existan padres de familia que lo usen para estar al pendiente de dónde se encuentran sus hijos, condición que inocentemente puede estar brindando información a delincuentes, facilitando la realización de delitos.

Por lo pronto, aunque efectivamente tengo una cuenta en Facebook, que los muchachos abrevian “FB” pero que yo denomino FBI (porque en esa red pueden investigar hasta el número de agujeros que tienen los calzones), no entro por infinidad de razones. Como sea, ahí es publicada mi actividad en términos informáticos que efectivamente es intensa en la medida que escribo artículos o divulgo comentarios que son leídos en lugares del mundo inimaginables, precisamente gracias a internet.

Todos debemos utilizar esta herramienta con responsabilidad y cuidado. En la medida que así lo hagamos podremos tener acceso a una infinita posibilidad de ventajas ofrecidas por la peligrosa red, pero en una forma relativamente segura.