¿El parto de los montes?

Aparentemente, la Asociación Mexicana de Árbitros coronó con éxito total la huelga de silbatos que dio al traste con la fecha 10 del actual Clausura. Es decir, que la condición que habían puesto para levantar el paro –la revisión al alza de los ridículos castigos a Pablo Aguilar y Enrique Triverio– se tuvo que acatar, aunque implicara juzgar dos veces por una misma falta a dichos infractores, y quedara en entredicho la Comisión Disciplinaria de la FMF, incluida la condición de hombre de paja de Héctor González Iñárritu, supuesto mandamás de los nazarenos aunque en su vida haya arbitrado una modesta cascarita.

¿Consecuencias? Que a uno de los señalados como cabezas del movimiento –José Luis Camargo– lo “congelaron”, por lo pronto, para la fecha 11; que en la Comisión Disciplinaria, puesta en la picota y exhibidos sus “jueces” como ineptos no hubo renuncias ni apercibimientos; Y que a los dos jugadores afectados los midieron con idéntico rasero y purgarán ambos un año de suspensión, siendo que hay diferencia entre la agresión de Aguilar a Fernando Hernández y el tirón de manga de Triverio a Miguel Ángel Flores.

Más de lo mismo. Para no variar, el torneo se reanudó sin que las pifias arbitrales desaparecieran. Destacaron las de Santander en el León–Toluca, pues luego de convalidar un gol de Boselli anotado con la mano ignoró serio pisotón del toluqueño Méndez al Chapo Montes que era de roja directa; para más inri, Méndez firmaría el gol de la victoria escarlata. Otra errata descomunal fue, en el estadio Azul, la inexplicable omisión de Fernando Hernández –el del cabezazo de Pablo Aguilar–, al dejar sin sanción un abrazo con derribo del Chaco Giménez a Damm en el área cementera a dos pasos del desaprensivo silbante.


La Copa pica. En medio de todo ese rebundio, parece como si el ninguneado torneo de Copa hubiese cobrado cierto ímpetu renovador. Puede deberse a que los tan comentados sucesos ocurrieran precisamente en partidos coperos, pero es un hecho que los equipos de Primera han empezado a tomarse en serio lo que nació como competencia de relleno. Y no solamente recurriendo a sus titulares, sino mostrando sobre el campo una actitud que no los caracterizaba durante las primeras versiones del malhadado certamen.

Demostración al canto. Justamente el día de las broncas y agresiones en Toluca y Tijuana, el Morelia se reveló como un cuadro punzante y aguerrido peleando de tú a tú con el Toluca (2–2 en la Bombonera), y su arquero, el uruguayo Sebastián Sosa, como un notable atajador de penaltis, pues con fintas desconcertantes y felinos reflejos les malogró a los cañoneros choriceros tres lanzamientos consecutivos, instalando a su equipo en cuartos de final. Y no quedaría en eso la gesta moreliana, pues como sabemos, aunque esta semana llevara a Tijuana un cuadro alterno –dando prioridad a la lucha por no descender–, se las ingenió para eliminar a los Xolos en su salsa (0–2), luego de superarlos en todos los terrenos, avalando de paso a su entrenador “interino” Roberto Hernández, toda una revelación a estas alturas. En la fase semifinal, Monarcas se medirá con Cruz Azul.

Y es que a Paco Jémez al fin le fraguó el cemento. Y fue en la cancha de Santos, aduana difícil donde las haya, en noche inspirada del uruguayo Cauteruccio, cuyo silenciado cañón al fin tronó, y fuerte, haciendo triple diana en la meta de Jonathan Orozco. La verdad es que los cruzazulinos le dieron una lección de toque y gol al cuadro lagunero. Lástima que, de vuelta al torneo mayor, hayan ofrecido el sábado, en complicidad con el campeón Tigres, una exhibición de futbol–basura que solamente a Jémez se le pudo ocurrir calificar de “partido precioso”.

Dignidad poblana y voltereta chiva. La otra semifinal de Copa correrá por cuenta de Monterrey y Guadalajara, luego que los norteños vencieran en su campo al Puebla, y las Chivas doblegaran en el Omnilife a un hueso inesperadamente duro, llegado de la Primera A bajo la divisa de Ciudad Juárez; el visitante cobró ventaja de 0–2, obligando a los rojiblancos a un esfuerzo extra para invertirle ajustadamente la anotación. Mismo 3–2 con el que los rayados liquidaron las aspiraciones de la escuadra poblana, que se acercó dos veces en el marcador y se mantuvo en pie de lucha hasta el último minuto de juego. Su mérito no es poco, teniendo en cuenta que el de Mohamed es el equipo más en forma de la Primera División, como confirmó su fácil 2–0 del sábado sobre el Atlas. Con permiso del líder Chivas, que se despachó a gusto en el Omnilife, aprovechando la escasa oposición del supercolero Veracruz para imponerle el mismo marcador.

Por cierto, y sin menospreciar el emocionante duelo capitalino que el América ganó ayer en CU casi al final (2–3), la pincelada genial de la semana la ofreció, a sus 40 años, el toluqueño Sinha, al que le bastaron cinco minutos en el campo leonés para dibujar un servicio de gol que reunió maestría, sorpresa, sencillez y belleza.

Rebulle Europa. Mientras esto ocurría en canchas nuestras, las copas europeas entraban también en ebullición. La Champions, por ejemplo, trajo un par de sorpresas relativas: la eliminación del Sevilla por el Leicester, y la del Manchester City por el Mónaco. No gozaban, andaluces y ciudadanos, de un favoritismo apabullante, pero es claro que cuentan con planteles y antecedentes de más peso que sus eventuales vencedores.

Se da, además, la paradoja de que Pep Guardiola haya quedado fuera del torneo de dos maneras, una directa y otra indirecta: primero, con la eliminación de su equipo –que fue al Principado a defender el 5–3 de la ida y se encontró con el 3–1 que sella su descarte–, pero también, de cierto modo, porque la previa y memorable victoria del Barcelona sobre el PSG la logró haciendo un futbol sin parentesco casi con el legendario tikitaka implantado por el propio Guardiola, que no sólo dio fama universal a los Messi, Iniesta, Xavi Hernández y demás protagonistas de aquella época gloriosa, sino elevó a ese equipo y tal clase de futbol a la altura del arte.

Atlético sí, Porto no. Los otros dos desafíos de octavos jugados en la semana se saldaron tal como estaba previsto, luego que Juventus venciera 0–2 en Oporto (3–0 global) y Atlético de Madrid 2–4 en Leverkusen (4–2). Y eso que el equipo de la aspirina dio un buen partido en el Calderón, pese al 0–0 final –tanto Oblak, arquero colchonero, como Leno, su colega de enfrente, tuvieron mucho que ver en el resultado–; aunque fue notorio que los de Simeone jugaron sin pisar a fondo el acelerador, en tanto al Chicharito no le valió salir pelado a rape, porque ni así ni asado consiguió romper su larga sequía goleadora.

En cuanto al Porto –donde alineó Layún pero no Herrera ni Corona–, cubrió sin estridencias la devolución de visita al multicampeón italiano, que ganó merced a un penal convertido por Dybala que le costó la expulsión al argentino Maxi Pereira, por hacer de portero ante un remate a bocajarro (42’).

¿Hay o no esferitas calientes? El viernes, en Ginebra, se efectuó el sorteo de los cuartos de final, bajo la sombra de la sospecha confirmada desde Oxford por expertos en probabilística, cuestionadores de la legendaria “buena suerte” del Real Madrid, muy favorecido en el pasado por el cruce con adversarios a modo. A partir de dicha revelación científica cobraron fuerza los rumores acerca de sorteos amañados, en que las supuestas “manos inocentes” encargadas de extraer las esferas con el nombre de cada equipo en su interior sabrían, guiadas por la temperatura de las esferas elegidas, cuáles sacar para que le tocara al Madrid el adversario más flojo posible, mientras los otros candidatos al título se desgastaban y eliminaban entre sí.

Cierto o falso, el hecho es que el último sorteo ha desmentido de tal manera dicha constante histórica que ahora las sospechas son en el sentido de que la UEFA, para desvanecer cualquier idea sobre favoritismos prefabricados, optó por enfrentar a dos de los principales gallones en liza –Bayern Múnich y Real Madrid–, como para que nadie le reproche que la consigna era beneficiar a la todopoderosa Casa Blanca. Eso sí, el partido de ida (12 de abril) será en el Allianz Arena de Múnich, y la vuelta (el 19) en Chamartín. Tal vez porque el primer día le toca recibir al Atlético –al Leicester City, el más flojito de los ocho cuartofinalistas–, para devolver la visita a los ingleses el miércoles 19, justo cuando merengues y bávaros estén decidiendo su suerte sobre el pasto del Santiago Bernabéu.

Los otros enfrentamientos de cuartos son Borussia Dortmund–Mónaco (11 de abril en Dortmund y 18 en el Principado) y Juventus–Barça –verdadera bomba– que se medirán el 11 en Turín y el 18 en el Camp Nou.