Panorama de salud en América

Entre el 25 y 29 de septiembre de este 2017, en Washington DC, Estados Unidos, se llevó a cabo la vigésima novena Conferencia Sanitaria Panamericana de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en donde se presentó el nuevo informe de Salud en las Américas, correspondientes al año 2017. Desde 1956, cada cinco años la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS publican un panorama de tallado del estado de salud en esta región.

El informe muestra que se han dado mejoras en la salud; sin embargo, como es de suponerse, se ha incrementado la frecuencia de Enfermedades No Transmisibles o “ENT” (enfermedades cardiovasculares, cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y diabetes) y de las enfermedades emergentes (legionelosis, enfermedad de Lyme, campilobacteriosis, enfermedad por Helicobacter pylori, Sida e infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, Ébola, Hepatitis B y C, criptosporidiosis, ciclosporiosis y otras de clasificación muy complicada, como la encefalopatía espongiforme, más conocida como la “enfermedad de las vacas locas”).

La expectativa de vida se incrementó. En los últimos 45 años ha ganado en promedio, 16 años. Esto se revela en una aspiración para vivir hasta los 75 años, que es casi cinco años más que el promedio mundial.


También la mortalidad infantil disminuyó en 24 por ciento, aunque la mortalidad materna solamente bajó 15 por ciento. Sin embargo, aun se nos presentan una serie de desafíos que representan un verdadero reto para poder aspirar a un mejor nivel de vida desde el punto de vista individual y colectivo.

Cuatro de cada cinco muertes anuales se deben a las ENT y debido al crecimiento de la población, se prevé que esta cifra crezca, pues la sociedad que hemos construido envejece, se urbaniza desordenadamente, se contamina y se atenta en contra de la naturaleza. Desgraciadamente este fenómeno es inequitativo y absurdo, pues podemos decir con orgullo que vivimos más años, pero morimos con mayor frecuencia por causas evitables, mientras se acentúan las diferencias de clase, con una acumulación verdaderamente irracional de recursos en muy pocas manos, pobreza extrema que alcanza índices inadmisibles y una limitación a servicios de salud básicos que incluyen incluso algo tan elemental como la buena nutrición.

Pero la alimentación también ofrece una paradoja. La tasa de obesidad y sobrepeso, que es un factor de riesgo para las ENT sobrepasa con mucho el problema global, siendo en América de 26.8 por ciento contra 1.9 por ciento en el mundo. Esto afecta a los individuos mayores de 18 años en quienes la frecuencia de Diabetes alcanza a 15 por ciento, es decir, 62 millones de personas.

La principal causa de fallecimientos se da por la enfermedad cardiovascular y 1.3 millones de personas murieron de cáncer en 2012, de los cuales, 45 por ciento se dio en forma prematura, es decir, antes de los 70 años de edad.

Pero existen otros desafíos, como la urgente disminución de lesiones y fallecimientos por accidentes de tráfico (12 por ciento de las muertes en el 2013), así como las altas tasas de homicidios que ubican a los países de América Latina y el Caribe entre los 20 países con las más altas tasas considerando a todo el mundo.

Los cambios en el estilo de vida, el impacto de nuestra presencia sobre el medio ambiente, los desplazamientos de la gente, asociados a desastres como sismos y huracanes, generan un gasto extremadamente alto, pues se calcula en más de 300,000 millones de dólares nada más considerando el número de eventos sucedidos entre 2010 y 2016.

Esto debe hacernos ver lo vulnerables que estamos y la enorme obligación que tenemos de cuidar el entorno y a su vez, preservar nuestra salud, pues a la larga, el costo social es desmedido y definitivamente imposible de pagar.

Referencia: Organización Panamericana de la Salud, Organización Mundial de la Salud. Salud en las Américas. Resumen: Panorama regional y perfiles de país. 2017. Disponible en: http://www.paho. org/saludenlasamericas2017/wpcontent/uploads/2017/09/PrintVersionSpanish.pdf