El Panal postuló a un candidato echado del IEE por conducta antiética

La postulación de José Alejandro Romero Carreto como candidato a gobernador es un auténtico desvarío del Panal –que es la fuerza política que lo nominó–, es ante todo un comportamiento anti ético, pues este personaje hace 16 años fue obligado a dejar un cargo de alto nivel en el Instituto Estatal Electoral (IEE) por las sospechas de que en ese organismo se había cometido un mal manejo de unos 200 millones de pesos y porque, en su calidad de director general del IEE, violó la normatividad que le impedía ocupar dos puestos públicos al mismo tiempo.

Más allá de la dudosa probidad de este personaje, señalado en el pasado como “un mapache electoral”, parece ser un grave desacierto para el Panal el nominarlo como su candidato, pues es una persona sin identidad con esta fuerza política y sobre todo con el gremio de los maestros, que son la base del Partido Nueva Alianza.

El Panal pasa por una severa crisis, ya que en los dos últimos años en la mayoría de los estados del país en que ha habido elecciones no ha podido alcanzar un mínimo del 2 por ciento de la votación.


Los maestros de educación básica han manifestado su malestar con la reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto y el respaldo que a la misma le dio el SNTE, alejándose del Panal, que es una fuerza vinculada al priismo desde que cayó la otrora líder del magisterio, Elba Esther Gordillo Morales.

Luego del proceso electoral de 2015, en Puebla hubo una rebelión silenciosa de los maestros poblanos. Existía mucho enojo de que el Panal fuera dirigido por personajes ajenos al magisterio, siendo esa la razón por la cual se decidió la salida de Gerardo Islas Maldonado de la dirigencia estatal de esta fuerza política y se dio el arribo de Emilio Salgado Néstor, el ex secretario general de la sección 23 del SNTE.

Ahora, en el Panal de Puebla dominó más la presión que ha ejercido el grupo del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas para que el partido juegue a favor de los intereses del morenovallismo, en lugar de que se impulsara un esquema electoral que ayudara a zanjar el alejamiento que los maestros poblanos tienen de esta agrupación.

Los favores que en su momento habría otorgado Rafael Moreno Valle Rosas, cuando era gobernador del estado, a Luis Castro Obregón, el líder nacional del Partido Nueva Alianza, fueron decisivos para que el morenovallismo siga utilizando al Panal como un partido satélite, a pesar de a que se encuentra en riesgo su registro.

Es decir, se impuso el poder del dinero que el sentido común y la defensa del proyecto político de que los maestros tuvieran su propio partido político.

La doble chamba de Romero Carreto

A principios del actual siglo, el Instituto Estatal Electoral tenía dos polos en su conducción:

Por un lado estaba Alejandro Romero Carreto que, en su calidad de director del IEE, era quien dominaba todo en ese organismo.

En el otro extremo, había tres consejeros electorales que pugnaban por la transparencia y legalidad en el IEE, ellos eran Enrique Ramírez Valverde, José Manuel Rodoreda Artasánchez y Mario Iglesias García Teruel.

Por tanto eran constantes los enfrentamientos entre esos consejeros y Romero Carreto. Los primeros acusaban que no había claridad en la forma en que se tomaban decisiones en el IEE y no había transparencia en el manejo financiero del instituto. Mientras que el director del instituto, faltando al principio de imparcialidad, decía que atrás de las críticas estaba la mano del PAN, que en ese entonces era la principal fuerza opositora del PRI.

La crisis surgió a principios del año 2002, cuando el ahora desaparecido Órgano Superior de Fiscalización le fincó 27 observaciones al presupuesto del IEE, por más de 200 millones de pesos.

Tal situación generó la demanda de que se aplicara una auditoría externa al IEE para determinar si había un mal manejo del presupuesto. Alejandro Romero Carreto encabezó a la burocracia del instituto que se opuso a una revisión de los dineros del órgano electoral, que se supone se regía bajo los principios de transparencia y legalidad.

Una segunda crisis surgió cuando un ciudadano se presentó a una notaría pública de Huejotzingo a solicitar que se autentificara una credencial de elector, trámite que se lo hicieron con rapidez y eficiencia.

El problema de lo anterior es que el notario público que dio fe de la autenticidad de esa credencial fue Alejandro Romero Carreto, en su calidad de fedatario.

De acuerdo a la ley, el director del IEE no tenía autorizado ocupar dos cargos públicos a la vez. Con Alejandro Romero Carreto se evidenció que entre los años 2000 y 2002, se había burlado de la norma, ya que había estado atendiendo su notaría y al mismo tiempo era funcionario electoral.

El 8 de marzo de 2002, Alejandro Romero Carreto renunció al cargo de director del IEE, como una manera de frenar dos investigaciones que había en su contra por un comportamiento antiético.

La ironía de todo esto, es que se fue del cargo de director del IEE acusando que el PAN era la fuerza política que había actuado con perversión en su contra. Ahora, es candidato a gobernador para ser “un palero” del Partido Acción Nacional.