En el olvido mantiene el gobierno a los pueblos indígenas, señaló el Padre Tacho

Tehuacán. Los pueblos indígenas son los grandes olvidados de los tres niveles de gobierno que nada hacen por preservar las lenguas maternas ni la cultura de las comunidades originarias que a pesar de ello siguen en resistencia no solo para existir sino para aportar al país, expuso el sacerdote Anastasio Hidalgo Miramón, enlace de Pastoral Indígena.

No hay escuelas en las cuales se imparta la enseñanza de las lenguas indígenas, tampoco se notan esfuerzos desde el gobierno para el rescate o promoción de esas lenguas, aspecto en el que México es verdaderamente rico pero por la falta de interés de los gobernantes muchas de ellas están a poco de la extinción, resaltó.

El sacerdote manifestó que incluso en la iglesia católica hay desinterés a pesar de que los esfuerzos, de los propios pueblos, son constantes, como punto a favor recordó que desde hace tres años la misa de la peregrinación de la diócesis de Tehuacán a la Basílica de Guadalupe, se oficia en náhuatl, lo que calificó como un pequeño avance.


Llevan más de 500 años en resistencia, recordó, pero dijo que se trata no de una resistencia que se interprete como aguantar en silencio o sumisión, sino que se debe entender como la lucha por aportar para la refundación de un país en el cual está comprobado que la política capitalista y neoliberal fracasó.

Hidalgo Miramón, conocido como el padre Tacho, dijo que esa forma de luchar se debe a que son pueblos de vida y esperanza, lo que es un modo natural de su expresión insistir en contagiar a los demás de su interpretación del mundo en comunidad, lo que les permite hacerse visibles pese a que muchos desean verlos desaparecer.

Destacó que es una terquedad de existir lo que hace que en esta realidad de México están más presentes que nunca, porque siguen en la defensa de su derecho a la vida, que  para ellos no es solo respirar sino expresarse culturalmente con su vestimenta, su lengua y sus usos y costumbres.

Reiteró que ante el fracaso del modelo tecnocrático el país tendrá que volver los ojos hacia los pueblos originarios que conservan con esfuerzo su riqueza natural, cultural y de organización.

Anastasio Hidalgo resaltó que hasta el momento los han despojado de casi todos sus derechos, incluyendo el de organizarse ya que para elegir a sus gobernantes no se respetan realmente los usos y costumbres, ya que ese método se disfraza para que obligadamente participen los partidos políticos.

Finamente resaltó que es quizás por lo difícil que ha sido para esas comunidades el mantener sus costumbres y tradiciones, incluyendo el idioma, que cada vez se hacen más fuertes, pero consideró que se debe repensar desde el gobierno esa forma de tratar a los pueblos indígenas y darles por fin el sitio que merecen.