Ojo con el oportunismo taurofóbico

Aprovechando el efecto distractor del mundial ruso, los antis han vuelto a cargar con fuerza contra la Fiesta y su futuro. La agitación empezó en Pamplona por iniciativa del gobernante partido Bildu, que semanas antes de la feria sondeo la supresión de las corridas de toros, proponiendo conservar solamente los encierros callejeros, lo cual delata su descarado trasfondo político. Mal calculado, por cierto, ya que la reacción inmediata de las asociaciones de ganaderos consistió en negar le envío de un solo pitón a la capital navarra si la propuesta prosperaba, lo que detuvo en seco la intentona abolicionista.

Pero no paró ahí la cosa: pocos días antes de iniciarse de los sanfermines manos anónimas prendieron fuego a parte del vallado de madera que se monta año con año en las calles y que estaba apilado en los corrales del gas –de donde parten los encierros mañaneros hacia la plaza de toros–; un claro sabotaje afortunadamente sofocado a tiempo. El hecho provocó gran indignación, hasta el punto que los partidos que dominan en el ayuntamiento pamplonica, como justa reacción, instaron a sus pares a firmar un manifiesto en defensa de “las tradiciones de nuestra ciudad y nuestras fiestas, en especial de los festejos taurinos que ocupan un lugar central en los Sanfermines”, iniciativa contra la cual, previsiblemente, se pronunciaron las representaciones de Podemos e Izquierda Unida (IU), aduciendo razones que resumiría la concejala de Podemos–Aranzadi Laura Berro en los siguientes términos: “No queremos que las fiestas sean con encierros, mucha gente pide que no sean así. Queremos que Pamplona no sea la ciudad de los encierros, sino la ciudad de la lucha contra el machismo”.

Nada nuevo, en realidad: los mismos embustes y sofismas de siempre, desde la usurpación de la voluntad popular (“mucha gente (lo) pide…) hasta el presunto combate a los abusos machistas y el acostumbrado alarde progresista con su usual barniz de modernidad e izquierdismo. Pero no son lo más grave la falta de verdad y agudeza de los argumentos, sino la inalterable disposición de esa gente por machacar en la opinión pública siguiendo el fementido modelo–Goebbels, un sujeto que de progresista no tenía nada.


El frustrado golpe portugués. Que el modelito avanza lo demuestra lo ocurrido en Lisboa el mismo día de San Fermín (julio 7). Resulta que el llamado Partido de las Personas, los Animales y la Naturaleza (PAN) pidió se votara en el Parlamento portugués una moción para prohibir en el país las corridas de toros, que como es bien sabido allá no son a muerte. Pero la votación del Congreso luso derrotó por amplia mayoría la disparatada ocurrencia –hasta el Partido Comunista votó en contra–; en realidad se trató de un recurso desesperado del muy minoritario PAN con miras a hacerse notorio y conservar por esa vía su registro oficial.

De nuevo, la versión más infamante y pedestre de la política en pos de su cabeza de turco predilecta: la fiesta de toros.

Zaragoza, Mallorca e ítem más. Históricamente, la tauromaquia ha tenido un baluarte formidable en la recia afición aragonesa, con su capitalino coso de la Misericordia como plaza fuerte. Pero por Zaragoza soplan también vientos de falso progresismo, y el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón decidió –o le ordenaron que decidiera– suspender porque sí la adjudicación de la plaza de toros a la empresa concesionaria (UTE Tauroejea–Círculos Taurinos, que apenas en marzo había ganado la licitación), lo que suponía dejar en el aire la feria del Pilar y cuanto oliera a toros en Zaragoza. Se movilizaron la afición local y las asociaciones taurinas nacionales, ejercieron presión y el Tribunal Superior de Justicia de Aragón terminó por anular la caprichosa suspensión. Pero el hecho representa otro preocupante aviso para navegantes.

Uno más: en Palma de Mallorca los menores de edad tienen prohibida la asistencia a festejos taurinos –muy escasos hoy día, lejos el tiempo en que extensas temporadas, repletas de figuras, llenaban 20 veces al año el hermoso Coliseo Balear–. Pues bien, el ayuntamiento mallorquí –donde cohabitan y medran PSOE, Podemos y los ecosoberanistas de MES–, dispuso, con gran retraso, una cuantiosa multa contra la organización Funciones Taurinas, aduciendo que violó la citada norma en una corrida celebrada el 27 de julio de 2017. Contratado por la empresa afectada, el abogado sevillano Joaquín Moeckel encontró un montón de errores jurídicos y hasta gramaticales de forma y fondo en el expediente acusatorio, una muestra más de que lo que a la taurofobia le interesa no es la imparcial aplicación de la ley ni mucho menos esgrimir razones más o menos lógicas y atendibles, sino armar bulla y denigrar a la tauromaquia a ojos del público, a sabiendas de que la gente común no va a ponerse a desmenuzar argumentos ni analizar causas con frialdad objetiva. De nuevo, la vieja máxima “calumnia que algo queda”, perfeccionada por el aparato nazi de propaganda en tiempos del III Reich, se acopla perfectamente al espíritu del siglo presente, con sus fake news, su postverdad y su gritería en las redes sociales como incendiarios arietes de la sinrazón imperante. Y la fiesta de toros como objeto a derribar y distractor idóneo de políticos oportunistas a la caza de almas ingenuas que continúen amparando su incompetencia.

Por cierto, la Audiencia provincial de Madrid acaba de rechazar una querella de la Asociación Animalista Libera contra el portal taurino Mundotoro. Ya el Parlamento Andaluz había denegado –julio 2–una propuesta proanimalista de Podemos e IU que establecía, nada menos, que la prohibición a la asistencia y participación de menores de 18 años en prácticas públicas o a puerta cerrada con animales de lidia, a cambio de impulsar el mascotismo hasta extremos demenciales y prohibir los toros por TV antes de las 22 horas. Conociendo el chocarrero humor andaluz, habrá que suponer el pitorreo resultante.

Pamplona la singular. Por fin, un espacio para ocuparnos del toreo. De los sanfermines, inevitablemente. Que arrojaron esta vez la feria con mayor número de trofeos cortados en lo que va del siglo. A las anomalías (¿animalías?) de los politicastros respondieron los pamplonicas redoblando su adhesión entusiasta a la Fiesta, con ocho días de llenos absolutos y una decente entrada para la novillada inicial, que terminó con el hispano venezolano Francisco de Manuel en hombros y oreja por barba para Toñete y Alfonso Cadaval. Ya la víspera, los rejoneadores habían iniciado el desorejadero con Hermoso de Mendoza a la cabeza.

Triunfador absoluto fue Roca Rey, que acumuló seis apéndices y dos puertas grandes sin necesidad de bordar faenas como las de Valencia o Sevilla, limitado a ser simplemente Roca Rey, que ya es mucho decir. Cariñosa hasta el delirio la despedida a Padilla (tres orejas), en la segunda tarde arrolladora del peruano, con Jandillas excelentes y hasta terciados para lo que ahí se estila y finos detalles de Cayetano, que no dejó de cobrar su oreja (julio 13). Como Castella y Simón la víspera y Ureña y Román el mero día 7 –el lorquino estuvo por debajo de un gran “Cuba” de Puerto de San Lorenzo, que lo cogió e hirió sin gravedad–, ninguna tan bien otorgada como la de Emilio de Justo ante un torazo de José Escolar (8). Mención aparte merece el reaparecido Pepín Liria, que sostenido por su legendaria casta –a falta de sitio– se alzó con el auricular de un astado noblemente fiero de Victoriano del Río, en tarde discreta de El Juli y anodina de Ginés Marín (12). Y también el recién “descubierto” Octavio Chacón, que fue el otro matador que abrió la grande tras desorejar a pura torería a dos pajunos ejemplares de Cebada Gago, tarde en que Juan Del Álamo se llevó también un apéndice (9). Durísimos, intoreables en cambio los miuras de cerrar feria, y tan meritorios con ellos Rafaelillo, Rubén Pinar (petición y vuelta) y Pepe Moral como con los escolares De Justo, Gonzalo Caballero y Javier Castaño, herido grave al estoquear al avisadísimo cuarto (20 cm. en la fosa ilíaca en cornada no penetrante de vientre).

Y lo que son las cosas: acaso la mejor faena del ciclo fuera la que cuajó le cuajó Perera a un Fuente Ymbro duro de pelar y más todavía de abatir, lo que dificultó su muerte y posibilitó que lo arrastraran entero. Pero fue faena de torero poderoso, templado y de valor sin cuentos, en un serial donde abundó la quincalla y predominó el facilismo.

Y a todo esto, ningún mexicano en los carteles. Ni en los de toda España.

Viene Huamantla. 100 años cumple La Taurina, esa torera placita donde Huamantla celebra cada año su feria de agosto. Volverá la corrida de las luces, y habrá un ciclo cultural importante, a todo lo cual habremos de referirnos aquí muy pronto.