Ochoa llamó en Puebla a una rebelión contra dirigencia del SNTE luego del triunfo de AMLO

Tome nota: el muy posible triunfo de Andrés Manuel López Obrador el próximo 1 de julio trae aparejada una rebelión contra la cúpula del SNTE y el manejo del Panal, que podría tener en Puebla un importante detonante. Prueba de ello, es que el sábado estuvo muy activo en la entidad Rafael Ochoa Guzmán, ex secretario general del sindicato magisterial, líder de las Redes Sociales Progresistas (RSP) y hombre cercano a Elba Esther Gordillo, quien abiertamente les pidió a los maestros poblanos iniciar un movimiento para quitar a los malos dirigentes del magisterio, “a los charros”.

Ochoa tuvo tres eventos masivos con docentes, en Cholula, Puebla y en San Martín Texmelucan, siendo en este lugar donde abiertamente les dijo a cientos de maestros que luego del 1 de julio va a iniciar una rebelión contra los malos dirigentes del SNTE, mismos que fueron los que se entregaron al gobierno de Peña Nieto para lograr la impopular y odiada reforma educativa.

De acuerdo al termómetro que tienen los dirigentes de las RSP, en Puebla más del 80 por ciento de los docentes están en contra de la reforma educativa que les quitó el escalafón salarial, que significa una reducción de ingresos económicos y que ahora lleva a los docentes a jubilarse con un pírrica pensión.


Por eso existe un enojo generalizado entre las bases magisteriales contra Alejandro Ariza Alonzo y Jaime García Roque, los secretarios generales de las secciones 23 y 51 del SNTE, respectivamente. Hay tres razones que pesan contra ambos dirigentes: porque prestan oídos sordos al malestar que hay contra la reforma educativa, porque han convertido al Panal en Puebla en un desastre político y porque han querido obligar a los profesores, mediante amenazas, a sumarse a la campaña de Martha Érika Alonso, la candidata de la coalición “Por Puebla al Frente”.

La manera de medir el clima de enojo y participación política de los maestros se puedo lograr con el siguiente comparativo:

El pasado 8 de junio estuvo en Puebla, Luis Castro Obregón, el líder nacional del Panal, el partido de los maestros. Desde una semana antes se invitó a docenas de profesores a acudir al encentro con el dirigente. La mayoría se rehusaron a confirmar su asistencia.

Desde las secciones 23 y 51 del SNTE, por órdenes directas de Juan Díaz, el líder nacional de ese sindicato, se les instruyó a los miembros de los dos comités seccionales a acudir obligatoriamente al evento de Luis Castro y llevar por lo menos, a dos o tres maestros más.

Al final llegaron entre 300 y 400 asistentes a la reunión de Castro, con el pequeño detalle de que algunos secretarios llevaron a familiares o conocidos que no son maestros. Y trascendió que muchos de los que sí son profesores fueron a regañadientes por el riesgo de ser sancionados por hacer un desaire político al SNTE.

Lo grave no fue el acarreo, sino las palabras de Luis Castro que vino a pedir el voto en contra y a favor del PAN, una propuesta confusa, pues exigió sufragar en contra del candidato presidencial albiazul Ricardo Anaya y demandó el respaldo a Martha Érika Alonso.

Se sabe que el discurso de Castro enfureció a la mayoría de los grupos políticos del SNTE porque, de manera contradictoria y absurda, no vino a respaldar al Panal, el partido de los maestros, el cual primero postuló a Alejandro Carreto como candidato a la gubernatura, quien es un personaje ajeno al magisterio y luego, renunció sin dar explicación alguna a los integrantes del llamado “partido turquesa”.

Lo más grave, es que Castro no intervino para aclarar porque se desapareció el dinero de la campaña del Panal, ya que a la mayoría de los candidatos a diputados locales y presidentes municipales lo único que les dieron es una usb con su imagen institucional y les negaron todo apoyo económico para sus campañas.

En contraste, el sábado en tres eventos, Rafael Ochoa Guzmán reunió a unos 2 mil docentes, pese a que muchos maestros se han negado abiertamente a participar en los actos de la RSP por el riesgo de que la SEP los sancione, pues se sabe que esta dependencia manda espiar los actos de Morena para detectar a los profesores que no están sumados al PAN.

Tan solo en una comida que se hizo en el hotel Best Western de la avenida Juárez –el sábado–, en la que también estuvo Esteban Moctezuma Barragán, el próximo titular de la SEP federal en el posible gobierno de López Obrador, junto con Yeidckol Polevnsky, la líder nacional de Morena, hubo casi mil maestros, de tal manera que el espacio fue insuficiente.

El objetivo fue darle un espaldarazo a Luis Miguel Barbosa, el candidato de Morena a la gubernatura, pero al final lo que se respiró en el ambiente fue una rebelión contra la prohibición de facto que hay en las secciones 23 y 51 del SNTE de participar en actos políticos que no sean del PAN.

El artífice de este encuentro fue Éric Lara Martínez, quien en 2010 era secretario general del SNTE 23 y fue una organización que hizo posible el triunfo en ese año de Rafael Moreno Valle Rosas, en su calidad de candidato a gobernador. Ahora, es uno de los principales activos en el magisterio en contra del morenovallismo.

Lo valioso para Morena de esa reunión es que se insistió entre los maestros que se deben de sumar a la estructura de defensa del voto de esta fuerza política.

En cambio, cuentan en el Panal que esta fuerza política no tiene ni 50 por ciento de su estructura electoral, por la negativa de los docentes de participar en el juego político de las secciones 23 y 51 del SNTE.