Nochixtlán y la “sin verdad” de una fotografía

n Foto Luis Alberto Cruz

Desde las 6 de la mañana dieron el aviso –vienen en camino, es mucha policía desde Oaxaca, en camionetas.

–Fuimos al puente, a ver qué sucedía, en lo que llegamos ya eran las 7, ya estaba saliendo el sol. Ahí estaba la Policía Federal, Municipal, hasta Gendarmería. Pusieron vallas, hicieron alineación y avanzaron hacia nosotros. Cuando estaban a menos de 50 metros empezaron a disparar gas lacrimógeno, directo, sin intentar cualquier diálogo. Nos dispersamos, corrimos hacia el panteón, yo me fui hacia la Vulcanizadora Reyes. La Policía nos persigue. Me hirió una esquirla de bala en la pierna.

Un comandante de la Policía nos dijo –están disparando, si pasan es bajo su propio riesgo.


–Llegamos, del lado de la Vulcanizadora Reyes, a 10 metros está la Policía Federal. Luis avanza. Lo sigo. “Es que voy a hacer la foto”, y varios nos subimos con él al puente. En ese momento vemos a los gendarmes con los rifles de cargo, y nos quedamos como que “qué onda”, me volteo y le digo a Luis “¡mira!”. Cuando voltea, el gendarme levanta el rifle, apunta y Luis toma fotos, yo tomo video. Entonces, la historia es que los policías están disparando a los civiles, que nos consta, no traían armas. No sé por cuánto tiempo dispararon.

Ambas son descripciones de lo que sucedió hace un año en Nochixtlán, Oaxaca, donde profesores realizaban una jornada de protestas en contra de la reforma educativa, son dos rostros que ilustran más de lo que muestra una fotografía. Arriba del panteón todavía los policías disparaban y perseguían, hasta que las personas del Pueblo hicieron una valla humana.

Desde el principio las autoridades negaron que los policías dispararan a civiles, hechos que los fotoperiodistas capturaron al disparar sus cámaras. “Incluso la PGR nos lo sigue negando, aunque la fotografía publicada en La Jornada lo muestra”, asegura el profesor Santiago Ambrosio, presidente del comité de víctimas, asegura que las pláticas con las autoridades siguen trabadas porque se han negado a reconocer lo que pasó.

Esta semana llevaron la denuncia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pues a un año de este ataque directo contra las y los profesores, críticos de los modelos neoliberales y de las reformas con evaluaciones punitivas, no hay investigaciones, ni reparación de daños a las más de 300 víctimas directas o indirectas, persiste el hostigamiento, describe el profesor Santiago.

La CIDH está por determinar si les dan medidas cautelares, “han amenazado con encarcelar a los compañeros que buscamos justicia, con pistola en mano han amenazado a compañeros víctimas heridos de bala, nunca han querido que declaren quienes lo vivimos y no han querido usar el nuevo sistema de justicia con juicios orales”, detalla.

“La foto probó los hechos, en este caso la foto hace que no se olviden hechos, que queden en la memoria”, asegura Jorge Pérez, corresponsal de La Jornada en Oaxaca, al asegurar que la publicación cobra relevancia pues “es una verdad innegable, después de la mentira, tuvieron que reconocer que sí dispararon”.

Jorge, junto con el colectivo Oax Fotoperiodismo organizaron “Doce miradas a un conflicto”, exposición de fotoperiodismo compuesta de 28 fotos impresas de 12 periodistas o personas que vivieron la protesta social y sus distintos ángulos. Para Mario Martínez, periodista y organizador, “es importante mantener estas pruebas en espacios más allá de los medios, porque es un recordatorio para evitar cometer los mismos errores”.

“Esto lo retratamos con la esperanza de que no vuelva a pasar”, asegura Mario, quien también asegura que tanto la cobertura como la exposición han sido detonantes de cuidado y unión gremial en el estado.

Los tres puntos principales del Comité de Víctimas de Nochixtlán son la búsqueda de justicia, verdad y castigo a los culpables. Aseguran que los trámites ante la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) han sido lentos, pesados y con trabas, como si quisieran seguir negando, piensa el profesor Santiago.

Aún así, esa “sin verdad”, esa realidad que le quieren arrebatar a la fotografía, es un pretexto para volver a mostrarla, como recordatorio a lo que vivimos como sociedad, también el constante hostigamiento a quienes llevan la educación en los pueblos, maestros o normalistas, como Ayotzinapa o Cañada Honda más recientemente.

Algunas fotos de la muestra son inéditas; otras, pruebas; todas, una historia. La exposición será del 14 al 19 de junio en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo en Oaxaca, aunque buscarán que sea una exposición que viaje por el país.