Noche de estrellas, noche de alegría en Santa Cruz Cuautomatitla

Con talleres de astronomía y observaciones telescópicas para todo el público, la junta auxiliar de Santa Cruz Cuautomatitla vivió la noche de estrellas.

A la media noche, alrededor del fogón de la cocina comunitaria, los organizadores de la Noche de estrellas en Santa María Cuautomatitla, que rondan los 16 y 35 años de edad, comparten un café para apaciguar el frío que castiga. Intercambian impresiones del acto de divulgación científica realizado en la plaza del pueblo. Calculan una asistencia de casi 600 personas.

Alguien señala: “Llegó más gente que con los antorchitas”, haciendo alusión al acto realizado esa mañana de la diputada federal Hersilia Córdova Morán del Movimiento Antorchista, quien hizo entrega de apoyos para vivienda.

Por más de cinco horas, niños, jóvenes y adultos participaron en las actividades del programa científico–cultural organizado por el Centro Universitario de Participación Social (Cups), con apoyo de la Facultad de Ciencias Físico–Matemáticas, ambos de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) y el Instituto Nacional de Óptica y Electrónica (INAOE).


En espera de que se ocultara el sol para iniciar con la observación de las estrellas, los asistentes tomaron talleres de creación de aretes artesanales, la construcción de móviles de cartón de las capas de la Tierra, rehiletes de galaxias, el Gran Telescopio Milimétrico, un satélite artificial, un astronauta y las fases de la Luna.

Intercambiaron conocimientos sobre los astros, mientras los estudiantes universitarios hacían algunas demostraciones de cómo funciona el planetario para computadora Stellaruim, simulador del espacio en tiempo real, y lo que se puede aprender con él. Galaxias, planetas, asteroides, pléyades fueron el pretexto para compartir historias del pueblo, los tiempos de la siembra y las constelaciones que allí nombran, mientras los jóvenes, a cambio, ofrecieron datos de lo que hasta ahora como humanidad sabemos y suponemos de universo.

Todo fue asombro, para unos y otros resultó agradable y satisfactorio conocer más acerca de la cultura y de la ciencia.

Por más de una hora el público disfrutó de los cuentos de Cuentos pa sonear –un grupo jóvenes de cuenta cuentos y músicos– que con disfraces y con bailes hizo reír a los espectadores.

Después de la función de teatro, habitantes de todas las edades apreciaron sin premura los objetos celestes, niños y adultos se forman constantemente en la misma fila para volver a observar los cráteres de la luna, o los colores de Mira, Vega, las siete cabritas y el arado.

La noche de estrellas fue una fiesta para los niños que jugaban entre la muchedumbre, para quienes rememoraron momentos agradables mientras miraban por el telescopio, recuerdos de canciones, referencias del amor y las estrellas, y rieron, rieron mucho.

Don José recordó cuando llegó al pueblo la noticia de que un hombre llegado a la Luna, tenía 14 años, dice, y mientras describía la apariencia de los cráteres del satélite preguntó –dirigiéndose a todos– “¿cómo será el suelo de la Luna, qué habrá sentido ese hombre cuando la pisó por primera vez?”.

“Estamos muy agradecidos porque nos han traído alegría”, dijeron los pobladores de Santa Cruz Cuautomatitla al grupo de alfabetizadores, que desde el sismo del 19 de septiembre acompañan a la comunidad en el proceso de reconstrucción con la remoción de escombros, limpieza y censo, trabajando de manera conjunta con el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Naturales (Cupreder) de la UAP y con los jóvenes de la asociación civil de la localidad y del Bachilletaro Digital 175.

Santa Cruz Cuautomatitla es una junta auxiliar del municipio de Tochimilco, ubicada a 15 kilómetros del cráter del volcán Popocatépetl. La comunidad de más de mil 400 habitantes se ha organizado para demoler, remover y limpiar todas las casas siniestradas por el terremoto. Todos trabajan en la reconstrucción del pueblo; repararon las tuberías de los manantiales, se comisionan para alimentar a los brigadistas, administran los víveres, reparten despensas según las necesidades y priorizan a aquellos que requieren de manera urgente un techo.

“Santa Cruz ya no es el mismo desde el sismo”, opina uno de los jóvenes de pueblo, señala que si bien la experiencia ha dejado mucho miedo entre la población, las afectaciones del sismo han influido para que la comunidad consolide su organización, aprenda a planear su recuperación de la mano de universidades y agrupaciones interesadas en colaborar; vínculos que, considera, pueden permitir al pueblo crecer, cambiar y tener beneficios.