NO MÁS PALABRAS, ACABEN CON LA IMPUNIDAD

El asesinato de Javier Valdez Cárdenas desató una ola de protestas dentro y fuera de México, en las que han tomado parte no solo sus compañeros de gremio sino también activistas, defensores de derechos humanos y representantes de otros sectores sociales, en exigencia no solo de justicia por la muerte del corresponsal de La Jornada en Sinaloa, sino también de los 104 homicidios cometidos por informadores desde el 2000.

 

Sin embargo, a diferencia de otras movilizaciones provocadas por la indignación, los discursos de estas protestas se han unificado en la expresión sobre el hartazgo y la repulsión que causa la demagogia gubernamental, que promete cada vez que hay un homicidio o agresión contra informadores, actuar con todo el peso de la ley y ahora sí hacer justicia.


Periodistas poblanos se manifiestan ante el asesinato de Javier Váldez Cárdenas, en Culiacan Sinaloa
Periodistas poblanos se manifiestan ante el asesinato de Javier Váldez Cárdenas, en Culiacan Sinaloa

Se exige ahora que las instituciones actúen de verdad para resolver todos y cada uno de los homicidios de periodistas, porque el descrédito oficial no pasa solo por la conclusión de que las autoridades son negligentes o ineficientes, sino verdaderas cómplices por brindar impunidad a los asesinatos.

 

Ahora se renuevan las promesas desde la esfera gubernamental de un ataque frontal a los agresores de periodistas y se comprometen garantías para el ejercicio informativo, pero ninguna de esas palabras será creída hasta que empiecen a ser procesados los homicidas materiales e intelectuales de cientos de periodistas.

 

Por desgracia es muy probable que las amenazas, la violencia y los homicidios de periodistas sigan ocurriendo porque cuentan con la complicidad que brinda la oficialidad, aportando impunidad.