Neoliberales eternos

En una clara apuesta económica por parte del Revolucionario Institucional –oxímoron genial– el hasta hace unos días secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, dejó su cargo para lanzarse a conseguir la candidatura de “su partido” para la presidencia de la República en las elecciones del próximo año. Como recordarán las amables personas que siguen este espacio, los gobiernos neoliberales tomaron por asalto el poder desde la agenda económica hace unos cuarenta años. Desde entonces, no han soltado al país y lo tienen secuestrado irremediablemente. No esperábamos nada de Peña Nieto, porque pese a que viniera de una camarilla claramente política y abogueril del estado de México, se veía realmente difícil que cambiara las políticas económicas que su mismo partido permitió desde que las élites partidistas decidieron designar como presidentes a los encargados de Hacienda o de Programación y Presupuesto. Quien acabó de darle al traste al asunto fue Carlos Salinas de Gortari que nos metió en el embrollo que hoy se discute con el equipo del oligofrénico de la Casa Blanca y que está en vías de desaparecer. Quizá por ahí vino el anuncio de la posible nominación de Meade, para tranquilizar los intereses en torno al TLCAN. Como bien reporta Fabiola Martínez en La Jornada nacional “Meade no pertenece a ningún partido y nunca ha contendido por un puesto de elección popular. A pesar de ello, fue incluido en todas las encuestas relacionadas con el futuro del tricolor, desde antes de que el coordinador de los senadores priistas, Emilio Gamboa, lo colocara en la lista de finalistas, junto con los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong (Gobernación), José Narro (Salud) y Aurelio Nuño (Educación)”. Según reporta ella misma, Meade entró a la política por su amistad con Luis Videgaray y con Ernesto Cordero, lo que lo llevó a adoptar varias agendas en los gobiernos de Calderón (panista) y el actual (priista). Como se ve, lo suyo no necesariamente son la convicción ideológica y mucho menos la partidista. En todo caso y como se ha visto en los últimos 40 años, panistas y priistas llevan los mismos intereses.

El asunto divertido detrás de todo esto, es que desde hace meses nos han estado machacando en redes sociales, especialmente en el facebook, con informaciones diversas a favor de Meade. Otro tanto ha sido a favor de Margarita Zavala y de Ricardo Anaya, ambos de Acción Nacional. Vamos, hasta se han dado el lujo los “estrategas” que se dedican al trabajo en la red, de promover un supuesto video elaborado por los creadores de Los Simpson que supuestamente promovía la llegada a la presidencia de Rafael Moreno Valle en su versión caricaturizada. No dudo que más de uno haya caído presa de semejante embuste, mismo que ya ha sido calificado por varios medios como fraude. A esto le sumamos los ataques al Peje a través de mensajes en facebook, twitter y por mensajes que nos envían conocidos vía WhatsApp. Y, por si fuera poco, los mensajes a favor de los chorrocientos candidatos independientes a numerosos cargos, pero especialmente a la presidencia de entre los cuales considero al peor a Pedro Ferriz de Con y su postura ante el salario mínimo, bastante neoliberal, por cierto: “Me pronuncio por desaparecer el salario mínimo. Paguemos a la capacidad individual, ganas de trabajar y estímulo al resultado. El salario mínimo es la estandarización de la mediocridad”. La verdad es que no podemos esperar mucho en 2018, más que la perpetuación de los poderes neoliberales en la toma de decisiones de nuestro país.

Y mientras esto pasa, la educación está por ver acentuada la crisis en la que se encuentra, especialmente la Superior. Como afirma Tonatiuh Bravo Padilla, rector de la UdeG en entrevista para Arturo Sánchez Jiménez de La Jornada “Si el próximo año se nos vuelve a otorgar un incremento solamente para resarcir la inflación, la universidad empezará a tener que abandonar parámetros de calidad cuantitativos, que implican la afectación de la matrícula y del crecimiento de la atención de los jóvenes, y cualitativos, que implican dotar a los espacios académicos de los elementos de calidad y de la infraestructura que se requiere para hacer una educación competitiva o competente”. Es de esperar que la situación no cambie mucho que digamos con la mayoría de los candidatos, e incluso, si llegara a quedar Andrés Manuel López Obrador, dudo mucho que las macro tendencias económicas cambien mucho. Quizá lo que sucede es no creo en nuestras elites políticas pues nos han demostrado lo poco que les interesa el país y lo mucho que buscan el poder, incluido AMLO en el paquete. Los independientes harán como que hacen en un juego de espejos interesantes donde nosotros como sociedad civil habremos de pensar que ellos sí nos representan al ser ciudadanos. Si acaso, el movimiento de María de Jesús Patricio Martínez pareciera el más legítimo pues sus representados llevan siglos de opresión, carencias, disminución de identidad y un largo etcétera de condiciones terribles. En fin, de una manera u otra, el neoliberalismo y sus promotores siguen ahí, lucrando de nuestra parsimonia y medrando gracias a la vacuidad con la que se han formado generaciones de mexicanos más atentos a la liguilla y al pensamiento altamente efectivo. ¡Vaya 2018 de porquería!