Necesidad de cambio de modelo económico

Los economistas tecnócratas neoliberales han capturado al Estado desde la década de los años 80 y han reducido la participación del Estado en la economía e instrumentado políticas y reformas estructurales a favor del gran capital nacional e internacional, lo que nos ha llevado al bajo crecimiento, a aumentar el desempleo y la desigualdad del ingreso. El problema es que muchos de esos economistas, ante el ascenso en el proceso electoral de AMLO, se han incorporado a su equipo económico, para asegurar que continúe la misma política económica.

De mantenerse la política actual de libre comercio, libre movilidad de capitales, disciplina fiscal, alta tasa de interés, no habrá viabilidad de impulsar el crecimiento económico, la generación de empleos, el incremento salarial y mejorar el bienestar de la mayoría de la población.

El triunfo de AMLO representa una gran oportunidad para recuperar el Estado para que se encamine a satisfacer las demandas nacionales de crecimiento sostenido y bienestar para las grandes mayorías. Ello requiere que se instrumenten políticas industrial y agrícola, así como políticas de empleo y de salarios, lo que exigiría de políticas fiscales, monetaria y crediticia a favor de ello, así como revisar la apertura comercial y el funcionamiento del sector bancario, el cual debe impulsar el sector productivo y la generación de empleo. Con parte del equipo económico que acompaña a AMLO, no se vislumbra que la política económica se encamine a ello, dado que algunos de sus asesores se han pronunciado a favor de más mercado, más libre comercio y por la reducción de la participación del Estado en la economía.


Para encarar los problemas económicos que el país enfrenta y para poder retomar las condiciones de crecimiento y bienestar, tiene que marginarse a los economistas neoliberales, o si no iremos a más de lo mismo, que nos conducirá a una crisis, que es lo que genera la política predominante.

Los problemas que el país enfrenta, no son solo de corrupción, sino sobre todo del modelo económico predominante de más mercado y menos Estado, que son las causantes de los problemas de bajo crecimiento, de desempleo, de bajos salarios, de desindustrialización, de presiones crecientes sobre el sector externo, de la dependencia creciente de la entrada de capitales y del clima de violencia en que se ha caído. Se requiere de cambios significativos en la política económica (y no retoques a la misma) para poder atender las demandas y reclamos nacionales y alejar a la economía de la vulnerabilidad y la fragilidad en que se encuentra.

En la campaña ningún candidato cuestionó las políticas económicas predominantes, a pesar que éstas nos han llevado al bajo crecimiento, al aumento de la economía informal, a la creciente miseria y desigualdad del ingreso. No se pronunciaron contra la política predominante para no ser mal vistos por los mercados financieros internacionales, ni por el gran capital. De ahí que todos se pronunciaron por el respeto a la autonomía del banco central, por la austeridad fiscal, a favor del libre comercio y el TLCAN, sin darse cuenta, o sin reconocer que de continuar tales políticas seguiremos acentuando los problemas que enfrentamos.

Un gobierno que pretende el cambio y hacer historia, no podrá lograr tal objetivo manteniendo las políticas neoliberales predominantes, pues éstas solo han favorecido a las empresas transnacionales y al gran capital nacional e internacional que se ha apropiado de los sectores estratégicos de la economía, a costa de la mayor pobreza y delincuencia que se vive en el país.

No se puede mantener a austeridad fiscal y el libre comercio, en un contexto donde hay altas tasas de desempleo, subempleo, economía informal, fuertes rezagos industriales y agrícolas, y donde se avecina fuerte caída de las exportaciones ante la política arancelaria–proteccionista de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos, la principal economía del mundo está expandiendo el gasto deficitario e instrumentando políticas proteccionistas para impulsar su dinámica económica y el empleo, México, debe hacer lo mismo y de no hacerlo, mayores serán nuestros problemas.