Nadia Navarro no se deslinda de Mario Marín, pero dice que no es su padrino

La virtual candidata del PAN al Senado de la República, Nadia Navarro Acevedo, admitió haber tenido vínculos políticos hace dos décadas con el ex gobernador priista Mario Marín Torres, pero aseguró que desde ese momento ni si quiera lo ha saludado, por lo que consideró que no tiene que hacer ningún deslinde del llamado “góber precioso”.

Entrevistada ayer por la mañana en el marco de un foro realizado en el Museo Internacional Barroco, la aún titular del Instituto Poblano de la Mujer, pretendió justificar sus nexos con el ex mandatario –quien en 2006 fue acusado de conjurar en contra de la periodista Lydia Cacho, luego de que esta publicó el libro Los demonios del edén el poder que protege la pornografía infantil, en el cual denunció una sofisticada red internacional de pederastía–, pretextando que se trataba de relaciones políticas y que en ese entonces el “escenario político fue distinto” (sic).

Cuando le preguntaron si acaso no debía deslindarse de Marín Torres, en el entendido de que cualquier relación con él supone desprestigio, la también ex regidora por el Partido Pacto Social de Integración –que dirige su progenitor– respondió: “No me tengo que desmarcar, no tengo que hacerlo porque no tengo interés por que me vean o no. Yo creo que son relaciones públicas, la administración pública está llena de muchos militantes de muchos partidos”.


Como los reporteros insistían en sus nexos con el “góber precioso”, Navarro Acevedo exclamó:

“Lamento mucho lo que está pasando pero  (Mario Marín) no es  mi padrino ni de bautizo ni de nada, pero sí lo es de otras personas”, aunque no precisó a quiénes se refería.

–¿Pero no fue Marín quien la introdujo en la política? –le cuestionaron.

–No –aseveró la entrevistada con el rictus de alguien que está a punto de romper en llanto–, no me introdujo, quien me introdujo fue mi padre, Carlos Navarro.

Nadia Navarro Acevedo es hija de Carlos Navarro Corro, fundador y dirigente del estatal Partido Pacto Social de Integración (PSI), un instituto político cuyo origen se atribuye al actual responsable de la operación política en la campaña gubernamental del PRI, Javier López Zavala, en su momento el hombre más cercano a Mario Marín Torres.

En la debacle del marinismo, tras el repudio que le granjeó el encarcelamiento de Lydia Cacho, se presumen que Navarro Corro puso a disposición del entonces gobernador Rafael Moreno Valle al PSI. Se señala a su hija como una de las políticas más cercanas a Martha Erika Alonso, esposa de este y actual postulante a la primera magistratura local por el PAN.