Mundos paralelos

En fechas recientes, el gobernador del estado de Guerrero, Héctor Astudillo Flores reclamó a los medios de comunicación el que reporten los hechos de violencia que suceden en su entidad –que son muchos, por cierto– y no sus logros, según informó el portal del semanario Proceso. Cual si se tratara de una película de ficción científica, Astudillo pretende hacernos ver que en ese estado se vive en mundos paralelos o en dimensiones diversas que conviven en el mismo espacio y, por supuesto, en una, él ha realizado obras monumentales para Guerrero que sin duda opacan la “fruslería” de la violencia que afecta a la región y que, no nos hagamos, al país completo.

En el mismo portal reporta Ezequiel Flores Contreras que la “postura del mandatario se registra en el contexto de impunidad y extrema violencia que se vive en Guerrero, considerado como la entidad con mayor número de homicidios dolosos en el país y luego de la masacre de cinco artesanos indígenas veracruzanos en Chilapa, donde familiares de víctimas acusaron a policías estatales de actuar en contubernio con la delincuencia. Así como el asesinato de un turista chileno en Acapulco y la ejecución de un funcionario estadounidense que vacacionaba en Ixtapa; además de la desaparición de siete jóvenes en Chilpancingo, donde está implicada la Policía Municipal y la serie de crímenes contra mujeres que en enero sumaron 24 casos, entre ellos la nutrióloga Magdalena Aguilar Romero, quien fue desmembrada por su ex pareja en Taxco de Alarcón”. Como se ve, los medios la tienen complicada: o reportan las “maravillas” de la administración de Astudillo, que se encuentra en una realidad alternativa, o reportan la crudeza de la que viven millones de guerrerenses. Según reporta el mismo reportaje, el gobernador habría destinado millones de pesos para pagar a numerosos comunicadores, como López Dóriga o Adela Micha, que desde lo nacional hablan maravillas del gobierno o callan con respecto a la violencia. De esa manera, pretende consolidar en la mente del público en general su versión de la realidad de una manera por demás conveniente.

Para Peter Berger y Thomas Luckman en su libro La construcción social de la realidad, “la realidad de la vida cotidiana se organiza alrededor del ‘aquí’ de mi cuerpo y el ‘ahora’ de mi presente. Este ‘aquí y ahora’ es el foco de la atención que presto a la realidad de la vida cotidiana. Lo que ‘aquí y ahora’ se me presenta en la vida cotidiana es lo realissimum de mi conciencia; sin embargo, la realidad de la vida cotidiana no se agota por estas presencias inmediatas, sino que abarca fenómenos que no están presentes ‘aquí y ahora’. Esto significa que yo experimento la vida cotidiana en grados diferentes de proximidad y alejamiento, tanto espacial como temporal”.

En esta construcción intervienen aspectos lo mismo espaciales que temporales, es decir, que interpretación de la realidad depende indudablemente de la memoria colectiva que se tenga sobre la misma. Un grupo interpretará lo que le rodea en función de los referentes que ya tiene, aunque en el mundo actual, tales referentes se ven constantemente reforzados o afectados por influencias externas a la propia comunidad, lo mismo por los movimientos poblacionales de sus miembros, o por los referentes introducidos por los medios de comunicación y la información presente en la red. Desafortunadamente, una buena parte de la población del país sigue obteniendo su información de la televisión y ahora, a través de los teléfonos inteligentes y mensajes de mayor o menor veracidad.


Astudillo no se encuentra innovando en la creación de mundos paralelos, muchos gobiernos lo vienen haciendo desde hace siglos, modificando la información y la realidad para acomodarla a sus intereses. Su partido, el Revolucionario Institucional, es especialista en la manipulación de la realidad a través de vías diversas, entre las que indudablemente se encuentra la comunicación.

El reportaje continúa: “En noviembre pasado, Apro informó que el gobierno de Héctor Astudillo Flores ha gastado en dos años más de 587 millones de pesos para difundir publicidad oficial en medios de comunicación y entregar ‘apoyos económicos’ a comunicadores, entre ellos Joaquín López Dóriga, Adela Micha y una legión de conductores, columnistas, editores, reporteros y fotógrafos.

Entre las empresas beneficiadas con publicidad oficial del gobierno también se encuentran el diario La Razón y TV Azteca, cuyos dueños operan sus fortunas en paraísos fiscales como Panamá y Malta, de acuerdo con la investigación denominada Paradise Papers, que dio a conocer Proceso”. De cualquier manera, aunque la realidad se vea barnizada constantemente por el maquillaje del gobernador, lo cierto es que los ciudadanos de esa entidad viven día con día una situación muy distinta y se encuentran en una suerte de realidad multidimensional en donde el asesinato, el secuestro y los ajustes de cuenta son la norma. Y México, en general, vive exactamente esa realidad que en capas, se vuelve más y más compleja: una en que un estudiante de preparatoria puede ser secuestrado y golpeado por la Policía de la Ciudad de México sin que ocurra nada; una donde nuestros precandidatos de cualquier partido o independientes se arrebatan la atención de ciudadanos cansados ya de sus hueros discursos; una donde el feminicidio, la homofobia, el tráfico de personas y sustancias prohibidas, el secuestro y la corrupción están a la orden del día. Bien por los mundos paralelos de Astudillo, iguales a los de Peña, a los de Moreno Valle y un largo etcétera… Puro espejismo.