Mujeres fuerza, sabiduría y amor

A  propósito del día Internacional de la Mujer, escribo estas líneas como tributo a quienes han marcado mi vida y la historia. Enseñanzas de compromiso con la justicia social. Invito a deshacer las evocaciones convencionales del 8 de marzo, que suelen banalizar e invisibilizar el genuino origen de esta fecha. No queremos discursos politiqueros que ridiculizan, ni mercadotecnia de flores y chocolates. No hay un carácter festivo en la fecha, pues mucho tiene que ver con el dolor e injusticias ancestrales vividas por las mujeres y las represiones contra quienes luchan por la emancipación no únicamente de las mujeres, sino de la humanidad.

Reclamo recuperar la historia de las 129 obreras calcinadas en una fábrica textil de Nueva York en 1857 que demandaban mejores condiciones laborales; reclamo mirar también la historia de las expresiones de violencia que vivimos actualmente las mujeres; los feminicidios, la violencia material y simbólica; reconocer la conjunción de opresiones contra las mujeres por clase, género, etnia, sexualidad, edad, etcétera. Pese a eso, las mujeres no reunimos, convocamos a otras mujeres, y a la sociedad en general, a reconocer las opresiones y los privilegios de quienes detentan y ejercen la dominación bajo el capitalismo patriarcal.

Me interesa nombrar a mujeres no siempre reconocidas y que han contribuido al reconocimiento de los derechos de las mujeres. Inicio con la Agrupación de Mujeres Poblanas, sufragistas que se reunieran en 1952 en su lucha por el derecho al voto de las mujeres en México, donde sobresale la profesora Carmen Caballero de Cortés, acompañada de varias mujeres de esta agrupación, entre ellas mi abuela materna, Irene Pacheco de Luna1. Abuelas que con su fortaleza nos enseñan a caminar por una senda de lucha y esperanza. Y, así sigue la historia, me permito honrar a mi madre, Guillermina Luna Pacheco, madre, maestra de primaria, y regidora de educación del municipio de Puebla, voz de justicia y reclamo en pro de la dignidad, muestra de valor, compromiso y amor por la humanidad.


Honro igualmente a las mujeres que me han enseñado el amor por el campo, por la cultura y la vida de los pueblos primigenios, Inocente Rodríguez Huertero en la Mixteca poblana, Rufina Edith Hernández Villa y Juana Chepe2 en la Sierra Norte de Puebla, mujeres incansables que han generado rupturas y cambios contra el machismo. A las mujeres que inspiran, la coordinadora regional Comaletzin A. C., destacando a Susana Mejía Flores, Ofelia Pastrana Moreno y Cecilia Oyorzabal.3

Extiendo mi tributo a las mujeres comprometidas con la justicia social en Safehouse Progressive Alliance for Nonviolence,4 a la intrépida defensora de los derechos de las mujeres Anita Hernández, a la promotora de equidad desde la tecnología Janet Hollingsworth; mujeres indígenas, mujeres migrantes, trabajadoras incansables, madres, hijas, abuelas, hermanas, amigas. Como el amor, la lucha por la justicia no se fragmenta, sino que se expande.  Mujeres constructoras de proyectos políticamente viables.

 

  1. http://www3.diputados.gob.mx/camara/001_diputados/012_comisioneslxii/

01_ordinarias/021_igualdad_de_genero/10_60_anos_de_voto_femenino

  1. https://www.youtube.com/watch?v=A7jNQtwZDyw
  2. https://youtu.be/fNDs5T_Bw_I
  3. http://www.safehousealliance.org/