Muchas horas de búsqueda

A los miles que están por aparecer

 

Apenas supe de él, aunque tiene 50 años de edad. Es de piel morena clara y complexión delgada. Martín Rojas Cazares nació en Puebla y radicaba en Matamoros Tamaulipas; ahí trabajaba en un rancho desde 2011. Un día de julio de 2015 desapareció. Yo no lo sabía, pero desde esa fecha, su hijo, también Martín Rojas, lo busca y todos los días espera noticias de él. Martín forma parte de los cientos de miles de personas desaparecidas en México y que no aparecen contabilizadas en el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (Rnped) que opera bajo el mando de la Secretaria de Gobernación. Tampoco aparecen ahí los más de 70 mil migrantes centroamericanos que busca la Caravana de padres que se encuentra recorriendo nuestro país en estos días, porque no hay condiciones para que todos ellos realicen una denuncia en un Ministerio Público. Tampoco saben, muchos de ellos, en qué lugar de México desaparecieron. El Informe Anual 2014 del Rnped tiene registrados entre los desaparecidos centroamericanos a 30 guatemaltecos, siete hondureños y cuatro salvadoreños, un nicaragüense (fuero federal y común).


La desaparición de personas es un crimen que se ha convertido en uno de los más grandes dramas en México. En 2013, Human Rights Watch documentó cerca de 250 desapariciones producidas desde 2007. EI informe publicado señala que en más de 140 de esos casos, “las evidencias sugieren que se trató de desapariciones forzadas, es decir, participaron en ellas actores estatales en forma directa, o bien indirectamente mediante su colaboración o aquiescencia”, y así lo ha reiterado el organismo en informes posteriores. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó en septiembre pasado el informe sobre el caso Ayotzinapa, mostrando las serias contradicciones y falsedades del gobierno mexicano acerca de la desaparición de los 43 normalistas.

A Martín lo conocí en facebook. Su fotografía apareció en un muro que administra su hijo, quien con la esperanza de que alguien lo haya visto en algún lugar, les de alguna información para seguir buscándolo. Ahí se publican fotos de otros desaparecidos más. Como Martín hijo, cientos de mexicanos buscan con sus propios recursos, sin respuestas por parte de las autoridades, recorriendo calles, cuando pueden trasladándose al lugar en donde desapareció su familiar o generando un espacio en el Facebook como: “Desaparecidos en Jalisco”, “Buscando a Marisol”, “Buscando a nuestros niños desaparecidos” y muros y muros más. Así, la vida de Martín es la vida de cientos de familias que como él mismo escribe en su muro: “se convierte en muchas horas de búsqueda con la esperanza de volver a ver a mi querido viejo.”