Moreno Valle sí va por la presidencia… pero del PAN nacional

Entre los conocedores de las entrañas del Frente Ciudadano por México (FCM) existe la estimación de que esta formación política no llega al año nuevo, pues hay todas las condiciones para que en las próximas semanas se desintegre por la falta de acuerdos y de confianza mutua entre los líderes partidistas que participan en las tomas de decisiones. Y si logra sobrevivir este mes, su estado de salud no será estable, pues es severo su deterioro interno.

Uno de los beneficiarios de que el FCM sucumba en las próximas semanas, es sin duda el ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle Rosas, quien luego de sufrir un rotundo fracaso para convertirse en candidato presidencial, ahora ha centrado sus posibilidades de sobrevivir políticamente el siguiente sexenio en el hundimiento electoral del PAN.

Al ex mandatario, aunque parezca absurdo, le conviene que el albiazul naufrague en el actual proceso electoral.


El beneficio que obtendría con la caída del Frente Ciudadano por México sería por dos razones. Primero: porque el ex gobernador de Puebla se ha apuntado como un aliado de facto de José Antonio Meade Kuribreña, el virtual candidato presidencial del PRI, y su trabajo político lo orientará a ayudar al tricolor para que gane la próxima elección federal.

Segundo: que una vez concluido el proceso electoral, Moreno Valle estima que tendría las condiciones necesarias para buscar pelear la presidencia nacional del PAN.

Se dice que en el grupo del ex gobernador ya se estudia la posibilidad de ir diseñando una estrategia de largo plazo para apropiarse de la conducción del Partido Acción Nacional, bajo las siguientes consideraciones:

El FCM va camino al fracaso por la confrontación que ha surgido entre Ricardo Anaya Cortés, el presidente nacional del PAN, y Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quienes no quieren ceder y cada uno está obsesionado en que debe ser el candidato presidencial por el Frente Ciudadano.

Esa situación amenaza con fracturar la alianza electoral entre el PAN y el PRD, o por lo menos dejar debilitado el Frente Ciudadano por México, como consecuencia de que alguna de las dos partes se quedará inconforme cuando se resuelva quien será el abanderado de dicha formación política.

Si el FCM fracasa, nada podrá sostener a Ricardo Anaya Cortés al frente del PAN, quien ya de por si enfrenta un partido debilitado y fracturado.

Y si eso ocurre, al concluir el proceso electoral en curso, Moreno Valle no tendrá oposición alguna para apropiarse de la presidencia nacional del partido.

Luego de la elección de 2018, Moreno Valle podría tener un escenario favorable consistente en que estarían fuera del partido sus dos principales enemigos políticos: el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa y Ricardo Anaya.

Además, podría contar con el respaldo del gobierno federal –en caso de que gane el PRI la elección, la cual es todavía una posibilidad incierta– que tendría en el ex gobernador de Puebla a un opositor conciliador, controlado, poco beligerante.

Por eso dicen que Rafael Moreno Valle Rosas se le ha visto muy contento en los últimos días, porque el PAN parece caminar directo al fracaso electoral y esa condición le favorece. Qué perversidad.