Mohamed Bzeek

“No lo hago para que me reconozcan ni por el dinero, lo hago desde mi corazón”, dice Mohamed Bzeek, hombre de 62 años, originario de Libia, quien migró a Estados Unidos para correr maratones y estudiar ingeniería en la década de los 70. Ahí conoció a su esposa Dawn Bzeek que venía de una familia cuya tradición era servir a su comunidad brindando su hogar como refugio de emergencia para niños en problemas haciendo de esta experiencia algo excepcional para los niños. Cuando se casó con Mohamed, en 1989 ambos lo realizaron de manera continua hasta su muerte en 2015.

Dawn y Mohamed tuvieron un hijo único biológico, Adam, que nació en 1997 con una enfermedad de huesos frágiles y enanismo, quien actualmente estudia en la universidad Ingeniería Informática y va a clases en silla de ruedas.

“Nunca me enfadaron las discapacidades de mi hijo a quien cambiarle pañales o calcetines le podía romper un hueso”. Viudo desde 2015, él y su esposa, desde hace más de 20 años se dedicaron a ser padres adoptivos para niños y niñas con enfermedades terminales que nadie más quería atender porque iban a morir. Han enterraron 10 niños y son más de 40 en total quienes han sido sus hijos adoptivos.


“Es muy triste pero estoy contento de haber sido parte de sus vidas y que los ayudé. Eso es lo que me mantiene vivo –dice Mohamed–. Hablo con ellos, les digo que todo está bien, que estoy con ellos y que vamos a atravesar esto juntos”. Estos niños son abandonados recién nacidos por tener enfermedades terminales o bien son hijos de padres adictos.

Mohamed Bzeek vive en Azusa, condado de Los Angeles, California. Es el único padre adoptivo en el país, ahora soltero, que acepta cuidar niños con enfermedades terminales, y con quien cuenta el Departamento de Servicios Infantiles y Familiares del condado para colocarlos en un hogar.

En una entrevista de la reportera Hailey Branson Potts, en Los Angeles Times se da a conocer la historia de este hombre que es una bocanada de aire puro en estos tiempos.

“Todos tenemos que morir algún día, entonces por qué no hacer sentir seguros a estos niños, que sientan que tienen una familia, un hogar, y como seres humanos nos tenemos que ayudar entre nosotros, sabes?

“El secreto es amarlos como si fueran tuyos, Sé que están enfermos, sé que van a morir, Hago lo mejor que puedo como ser humano, y le dejo el resto a dios.” (http://www.latimes. com/local/lanow/lamelnfosterfathersickchildren2017story.html).