Migración laboral internacional documentada

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Dos de cada cuatro ciudadanos del municipio de Puebla se irían a trabajar a Estados Unidos si tuvieran la necesidad de hacerlo y uno de cada cuatro se iría a vivir a ese país sí tuviera las medios, pero solo 7 por ciento cruzaría la frontera norte de México sin tener los documentos para entrar. Hace apenas ocho años, en el clímax de la emigración de mexicanos con destino a Estados Unidos, 21 por ciento los ciudadanos cruzaría la frontera norte sin documentos (encuestas telefónicas de La Jornada de Oriente). La contención del flujo
migratorio no se contuvo con las políticas xenofóbicas y racistas implementadas en el sur de Estados Unidos desde 1994 (Operaciones Guardián, Bloqueo, Salvaguarda y Río Grande), ni con la kilométrica barda; sino por el mercado laboral: contracción de la demanda de trabajadores mexicanos; precarización laboral progresiva, criminalización de los migrantes y otros competidores laborales.

5179-AvisoGraficaEl Instituto Nacional de Estadística y Geografía diseña y aplica una Encuesta Nacional sobre Dinámica Demográfica, la última de 2014 contiene información sobre migración de mexicanos al exterior durante el quinquenio agosto de 2009 a septiembre de 2014, según esta fuente, fueron 620 mil 824 los mexicanos que emigraron en ese quinquenio hacia Estados Unidos; en el quinquenio anterior (mayo 2004–junio 2009) lo hicieron un millón 639 mil 814 compatriotas, la caída fue de 62 por ciento. En el caso de los emigrados de la entidad poblana, en el quinquenio 2009–2014 salieron hacia Estados Unidos 24 mil 619 cuando en el quinquenio precedente (2004–2009) lo hicieron 82 mil 130, la contracción del flujo fue del 70 por ciento. No solamente mermó la emigración internacional, sino que el retorno fue más intenso: en 2004–2009 regresó 30 por ciento; en 2009–2014, el retorno fue de 49 por ciento. Las razones expresadas para regresar fueron, entre otras, la reunificación familiar, falta de empleo, conclusión de estudios y deportación (Enadid 2014).

El Pew Hispanic Center registra saldos netos negativos de la migración de mexicanos entre 2005 y 2014 y positivos para el quinquenio 1995–2000. En este último quinquenio, los mexicanos que llegaron a Estados Unidos fueron 2 millones 270 mil más que los que salieron de ese país, en cambio, en el quinquenio 2005–2010, salieron 20 mil más mexicanos que los que ingresaron y, en los años 2009–2014, el saldo también fue negativo, de 140 mil. El acelerado retorno y la disminución de los flujos está asociada al mercado laboral, pero no solo a esa causal: 14 por ciento de los retornados entre 2009–2014, según esa fuente, fueron mexicanos deportados. Tan sólo en 2013, fueron removidos (basados en una orden judicial) 314 mil 904 mexicanos y deportados 88 mil 42. Los retornos no solo son laborales, sino también forzados. El incremento del número de mexicanos que han sido expulsados de Estados Unidos (extranjeros inadmisibles, devueltos y deportados) y la criminalización de la migración ha generado cautela para residir en Estados Unidos sin documentos: el Centro de Investigación y Docencia registra que 30 por ciento de ciudadanos de México se irían a vivir a Estados Unidos sin documentos, en 2012 era 14 por ciento los que así lo afirmaron (México, las Américas y el Mundo. 2012–2013. Política exterior: opinión pública y líderes).


En el municipio de Puebla, la percepción de la discriminación y maltrato recibido por los mexicanos residentes en Estados Unidos ha permanecido constante en el último decenio: entre 95 y 98 por ciento de los ciudadanos del municipio mencionado considera inadecuado el trato que la Policía migratoria de Estados Unidos le propina a los connacionales, igual porcentaje estima que los mexicanos residentes en Estados Unidos son discriminados ; entre 81 y 89 por ciento cree que el gobierno estadounidense no respeta a los connacionales, y entre 65 y 72 por ciento considera que es la sociedad norteamericana es quien más se beneficia de la emigración de mexicanos.

El gobierno de México poco o nada ha hecho para revertir las multicausales del flujo migratorio laboral internacional, principalmente la creación de empleo y mayor poder adquisitivo salarial. Tampoco es protagonista en la defensa de los connacionales en el extranjero: en 10 años, los que creen que el gobierno mexicano no ayuda a los mexicanos en Estados Unidos pasó de 80 a 95 por ciento; los que manifiestan que el presidente de México ha demostrado debilidad ante su homólogo de Estados Unidos pasó aumentó de 70 a 93 por ciento, y los ciudadanos que proponen que la migración de mexicanos hacia Estados Unidos debe ser resuelta bilateralmente fue de 94 por ciento en 2015 cuando en 2006 era de 79 por ciento. No sólo el terror y la xenofobia influyen en la disminución de los flujos laborales no documentados hacia Estados Unidos, además de la contracción de la demanda laboral sino también las menores tasas de crecimiento de la población juvenil y la mayor densidad de la población de origen mexicano residente en Estados Unidos (los inmigrantes mexicanos son la tercera parte de la población mexicana). Los flujos laborales de mexicanos no serán ya de la magnitud de la registradas entre 1990 y 2007: la economía estadounidense tiende al crecimiento moderado e intensivo en capital y la población laboral excedente que ya existe en ese país llenará parte de sus requerimientos.