México: Estado de Excepción

Marcha la 28 de Octubre por la liberación de Simitrio.

 

Por PP

En un número anterior (nov. 2015) se habló de cómo la estructura del sistema capitalista se ha convertido en un verdadero campo de concentración y de la caracterización de tales campos como formas de producción peculiares de un capitalismo altamente especializado. En efecto, no se trataba solo de lugares de exterminio sino de estructuras especializadas para extraer de los reclusos, de mantenimiento muy barato, la máxima cantidad posible de trabajo, y una vez agotada su capacidad, utilizar los cuerpos como combustible. Además, este sistema de muy alta eficiencia era administrado por una categoría especial de reclusos que tenían a su cargo el trabajo de explotación.


Estos campos fueron “Estado de excepción” donde se dio la negación absoluta de las garantías individuales y de todos los derechos humanos.

A semejanza de tales campos, el capitalismo actual y particularmente su expresión mexicana ha construido un recinto con muros y alambradas virtuales: la publicidad y la propaganda y la repetición monótona y persistente de “lo bueno no se cuenta, pero cuenta mucho…” busca ocultar lo inocultable: que vivimos un verdadero Estado de Excepción, un estado de sitio no declarado como tal, donde las garantías individuales se encuentran suspendidas y donde las llamadas “fuerzas del orden” actúan en franca violación de los derechos humanos.

Pero no sólo, también la fuerza humana de trabajo, la única propiedad real de los trabajadores, es una mercancía que ha venido sufriendo devaluaciones persistentes desde 1979, a un grado tal que el salario mínimo vigente es abiertamente violatorio de lo estipulado por la Constitución.

En este camino, de la “legalización del estado de excepción”, de legalizar lo ilegítimo, se dieron  las reformas al artículo 27 constitucional con la intención abierta de transferir a particulares, principalmente transnacionales, los bienes del subsuelo, agua, petróleo, minerales, etc. que por derecho pertenecen a la nación.

El pretexto fue “mover a México”, “hacer más eficiente al país” y bajar los precios de los combustibles, el gas, la electricidad, etc. Sí, se movió México, pero hacia atrás. Hoy estos productos son más caros y  además se tienen que importar. País contradictorio que llega al absurdo de ser un productor de petróleo que importa productos derivados del petróleo, gasolina principalmente.

Ahora se pretende “legalizar” el Estado de Excepción vigente en los hechos. “Dar un marco constitucional”  al ejército y las fuerzas represivas para legalizar la situación de guerra que con el pretexto de combate al narco se vive desde hace diez años: el sexenio de Calderón y lo que va de este.

Guerra en la que se han violado los derechos humanos y las garantías individuales, con absoluta impunidad por parte del ejército, la marina, la policía federal y  las otras policías, muchas veces coludidos con las fuerzas delincuenciales, a un grado tal que las comunidades ya no saben de quién o de quiénes tienen que defenderse.

Violación a los derechos humanos.

Encarcelan a Mireles, persiguen a las autodefensas, policías y guardias comunitarias mientras que Los Templarios, la Nueva Generación y otras bandas continúan asolando la Tierra Caliente en contubernio con fuerzas “del orden”.

Ahí están los casos de Acteal, Apatzingán, El Charco. Aguas Blancas, Tlatlaya, Ayotzinapa-Iguala, Ostula, etcétera, como botones de muestra de la impunidad galopante.

Por su parte, las bandas políticas y las bandas administrativas del gobierno cumplen con su papel de administradores del campo y buscan cómo enmascarar la realidad y dar la impresión de que se vive en un “Estado de Derecho”, en una democracia donde la mayoría decide su futuro a través de las elecciones.

Elecciones en las que los candidatos someten al pueblo a intensas y muy costosas campañas de propaganda (que paga el pueblo con sus impuestos)  con objeto de “vender” a los electores, como mercancía valiosa, un producto chatarra que hace muchas promesas de mejorar la situación y que ya electo actúa cínicamente, en sentido contrario, para empeorar la situación.

Así se vive en el campo de concentración con los salarios precarios, la reducción de las pensiones y de los servicios de salud, la privatización de todo lo privatizable, con el incremento de la deuda pública cuyo pago compromete a las generaciones futuras. Campo en el que los reclusos, ocupados en la tarea de sobrevivir, enajenados por la ideología capitalista buscan “progresar”, consumir.

No nos hemos indignado con la suficiencia y el vigor necesarios, ante el cacareado “Estado de Derecho” que justifica la ilegalidad, la brutalidad y la impunidad en la guerra contra el pueblo.

No nos hemos comprometido realmente en la tarea de escapar, de abrir grietas, escalar y tirar  muros, de reconocer al otro como yo mismo, de juntar nuestras carencias, de fundir nuestras resistencias. De construir, hombro con hombro, el camino que nos lleve fuera del campo de concentración: el poder popular*.

* Zibechi R. “Dominación de tiempo completo” La Jornada 7,8,2015.  Fontana J. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8152

Agamben G. Estado de Excepción: Revista Chilena de Derecho, vol. 33 N0 1, pp. 197 – 205 (2006)

 

Movilizada la 28 de octubre despide al gobernador “bala”

Sin lamentos, combativa siempre, la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de octubre (UPVA 28),  recorrió el 28 de diciembre las calles poblanas manifestándose por enjuiciar políticamente al represor Rafael Moreno Valle, el “gober bala”, represor y corrupto que mantiene presos a Ruben Sarabia, Simitrio, fundador de la 28 y a cuatro dirigentes de esa organización, quienes sin base legal son castigados por luchar por el abasto popular, por la independencia organizativa y por la solidaridad con las causas populares.

Al día siguiente, en conferencia de prensa evaluó como victoriosa su resistencia: además de presos y de muchas órdenes de captura y amenazas a la vida de dirigentas y luchadoras sociales, a pesar de despojos y desalojos de zonas de comercio que la UPVA sostenía en beneficio del pueblo, esa organización sobrevive y se fortalece en frentes y redes no partidistas con otras del estado, del país e internacionalmente.

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Se convoca a movilización el 15 de enero para exigir juicio político al “gober bala”

En 43 años la UPVA 28 ha visto pasar 8 gobernadores y ninguno la ha podido aniquilar. Por ello su balance es también una renovada planeación de actividades: exigir el reconocimiento de los derecho a la libertad por cumplimiento de condena a Simitrio y la libertad de presos que el  gobierno de Moreno Valle ha querido anular sin fundamento  y contra la ley. A la vez ,la convocatoria a movilizaciones el 15 de enero para exigir juicio político al “gober bala” y dos más para el 20 y 28 de enero como despedida popular y combativa en la víspera de la salida de quien cree que merece candidatearse a la presidencia, pues tiene el cinismo y la ilusión de los políticos de creerse  indispensables para que burguesía  los ponga en puestos más altos de la tiranía.

¡Larga vida a la UPVA 28 de octubre y sus luchador@s independientes! ¡Libertad a Simitrio y a todos los presos por luchar!

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zenzontle@elzenzontle.org

zenzontle2004@gmail.com

 




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