Falleció Eugenio Méndez Nava, maestro artesano de ceras de mayordomía en Cuetzalan

El pasado 1 de septiembre, a los 72 años de edad, falleció Eugenio Méndez Nava (13 de julio de 1946), uno de los artesanos más importantes en la elaboración de ceras de mayordomía, quien fuera Premio Nacional de Arte Popular 2015.

“Me siento contento por el reconocimiento, porque me doy cuenta que sí valoran lo que tantos años he hecho y voy a seguir enseñando a los jóvenes que quieran aprender a moldear la cera”, comentó aquel año tras recibir este reconocimiento de manos del presidente Enrique Peña Nieto.

Hermano del también reconocido pintor Gregorio Méndez Nava, don Eugenio nació y vivió en San Andrés Tzicuilan, en Cuetzala, y desde su taller salieron los cirios de mayordomía que eran reconocidos en Zacapoaxtla, Jonotla, Tetelilla, Teziutlán, Teteles, Xiutetelco, ciudad de Puebla, así como a Xalapa y Tlapacoyan en el Estado de Veracruz, e incluso a los estados de México y Oaxaca.


En vida, don Eugenio Méndez Nava explicó que el conjunto de ceras llamado Cirio de Mayordomía tiene la suma simbólica de siete: tres por la santísima trinidad, que es representada por una vela al centro con mayor altura y cuatro velas alrededor que representan los cuatro puntos cardinales; el círculo colocado en forma horizontal donde se asientan las velas de los puntos cardinales se llama Anáhuac y también en el Cemanáhuac; vírgenes, cristos y santos, dependiendo de la festividad, pudiendo variar en cuanto a color, tamaño e imagen, pero siendo siempre grande su valor religioso y su fe.

Cada una de las ceras que produjo en su taller variaba en cuanto a tamaño, color e imagen, pero siempre llevaba incluida una gran carga de fe.

“Aprendí viendo nada más”, resumió el artista nahua que, más allá de producir velas, cirios, imágenes religiosas y adornos florales, logró obras tridimensionales a la par de preservar el arte de la cerería para las ferias patronales y para el mundo”.

En diversas entrevistas, dijo que mientras la gente de su pueblo se dedicaba al cultivo del café, él se ponía a hacer figuritas y a tallar en madera de carboncillo (resistente al gusano y polilla) los moldes que le servirían para vaciar la cera y parafina desde donde surgirían sus figuras.

Las flores, relató, eran las más fáciles de elaborar mientras que los santos patronos en miniatura los más complicados. “Hay que pensar, hay que romperse la cabeza para hacer una figura”, describió entonces.

En el taller de Eugenio Méndez, las técnicas de elaboración de velas y cirios han pasado por muchas transformaciones y los diseños han mejorado. Su trabajo lo llevó a exponer en museos apoyado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart). Su taller es un sitio turístico por el cúmulo de piezas en ceras expuestas permanentemente.

Por su dedicación y esfuerzo, Méndez Nava recibió múltiples reconocimientos a nivel local, regional estatal e inclusive nacional. Instituciones culturales del estado lo denominaron Tesoro viviente poblano.

En Cuetzalan fue un ícono por su aportación cultural pues conjugó el conocimiento antiguo con ideas novedosas, su sensibilidad, talento e innovación. Asimismo, por la preocupación y el apoyo que brindó a mayordomos con escasos recursos económicos.