Memo Hernández

Entre cerveza, anís, platicábamos. Su atuendo oscuro hacía sobresalir su tez blanca y sus grandes ojos expresivos. Al mirarlo recordé que en clase de expresión corporal en la Academia de Danza Antoinette de Ivonne Robles Gil, el maestro Jorge nos hizo representar sentimientos y emociones solo con movimientos. A estas alturas de mi vida, la experiencia es toral pero me dio curiosidad cómo lo harían mis compañeras de 15 o 16 años: Fácil, los movimientos sutiles y delicados les dan la emoción y el sentimiento que requieren expresar. Es lo que hace el ballet: los movimientos te ofrecen el universo entero para sentir lo que de otra manera no sientes.

Así mi plática con Memo Hernández pero con otras coordenadas: sus expresiones verbales melodiosas vuelan por el aire y me llevan a imaginar el revoloteo cadencioso y exacto de la danza de sus manos, piernas y torso en el amplio espacio aéreo aun estando él inmóvil.

Habla y baila; baila y habla sin mover más que la voz y la mirada. Lleva el arte tan profundamente arraigado en el alma, que es su etérea ánima la que en movimiento pulula intensa en las eternas melodías del viento y el agua que se escuchan profusas y sospechosas en el espacio de la terraza en la que nos encontramos; no es su cuerpo físico; éste se encuentra cómodamente aterrizado y quieto en un sillón.


Memo es maestro, coreógrafo, actor y director del Conservatorio Danza Teatro Guillermo Hernández en Guadalajara, Jalisco y vino a Antoinette a dar un impresionante curso de verano por una semana. Se autodefine como bailarín integral y su agenda es enseñar a sus alumnos a lograr serlo: Con bases estrictas del ballet clásico, levanta el vuelo con toda disciplina para abrir y abatir impetuosamente las alas de sus bailarines y que éstos tengan todos los elementos para que hagan de la danza y demás expresiones artísticas, lo que deseen.

Memo es bailarín clásico de la Compañía Nacional de Danza con 40 años de trayectoria; es altamente reconocido como estrella musical de la obra clásica Cats como el mágico Misifustófeles –gato místico con poderes mágicos– con 250 representaciones en México.

Pero Memo es más que eso; es un ser sensible a todas las expresiones humanas y artísticas con quien se tiene la certeza que los silencios en el diálogo son un compás de espera para ir in–crescendo, donde las conclusiones son un clímax para entrar a otro movimiento musical más intenso como si de un flujo y reflujo interminable de olas en una mar encrespada, se tratara.

En la penetrante y honda plática que tuvimos Memo, Ivonne y yo, solo pude decirles: “Ustedes, los bailarines, los artistas en general, son como la mujer sabia que viaja por las montañas y encuentra una piedra preciosa en un arroyo. En su camino se cruza con un viajero hambriento y al abrir su bolsa para compartir su comida, el viajero ve la piedra preciosa y le pide se la regale. Ella se la da sin vacilar. El viajero, feliz, piensa que tiene asegurado su porvenir. Pero a los pocos días regresa a buscar a la mujer, le devuelve la piedra y le dice: “Ten, tengo la esperanza que me regales algo más precioso: quiero eso que tú tienes que te permitió regalarme la piedra”.

Memo, Ivonne: eso es lo que ustedes tienen.

Gracias.