Max Cortázar pasó de rabioso antimorenovallista a empleado del gobernador

El 4 de febrero del año pasado, al rendir su tercer y último informe de labores, el entonces edil Eduardo Rivera Pérez sufrió el desaire público del gobernador Rafael Moreno Valle y del entonces presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, quienes no asistieron al acto. Para revertir esa omisión un operador antimorenovallista organizó una foto del alcalde –al final de la ceremonia protocolar– con Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota, Juan Manuel Oliva y Cecilia Romero, para mandar el mensaje de que los verdaderos panistas cerraban filas en torno al edil poblano y marcaban una clara distancia con el jefe del Poder Ejecutivo estatal.

El autor de organizar la toma de la fotografía y que la llevó al periódico Reforma, para de esa manera mandar un mensaje de desagravio a favor de Eduardo Rivera se llama Max Cortázar, quien el año pasado era un rabioso antimorenovallista que acusaba al gobernador de Puebla de hacer un juego sucio a favor de Gustavo Madero en la contienda por la dirigencia nacional del PAN.

Ahora Cortázar, dando muestra de que no tiene convicciones y lealtades, se ha convertido en aliado de su antiguo rival: Rafael Moreno Valle Rosas, quien ayer le tomó la protesta como titular de la recién creada Coordinación General de Comunicación, Difusión y Promoción del gobierno del estado de Puebla.


Cortázar el año pasado era parte del equipo de Ernesto Cordero, en su calidad de aspirante a la presidencia del PAN nacional, y fue el encargado de señalar los abusos que Moreno Valle cometía para favorecer la reelección de Gustavo Madero. El ex vocero del gobierno de Calderón en mayo de 2014, previo a una gira por Puebla, hizo el siguiente señalamiento:

“Hemos recibido reportes de la militancia del partido de que ha sido presionada y hostigada para no asistir a actos organizados por este equipo –formado por Ernesto Cordero y Juan Manuel Oliva–; ante estos hechos hacemos un enérgico llamado a la Comisión Organizadora y a la dirigencia nacional del partido para que le exija al gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, que deje de conducirse como coordinador de campaña de Gustavo Madero y respete la voluntad y preferencias de la militancia”.

Y antes, en febrero, sin que nadie se lo pidiera, cuando Max Cortázar se percató de que en el tercer informe de Eduardo Rivera se respiraba un ambiente tenso, de desasosiego, por el desaire de Moreno Valle y Madero hacia el entonces alcalde de Puebla, fue quien juntó a Oliva, Cordero, Vázquez y Romero, todo ellos figuras nacionales del PAN –ver foto de abajo– para que se tomaran una fotografía con el edil.

Cortázar se encargó de que la imagen llegara a la prensa local y nacional, para de esa manera exhibir el desprecio que Moreno Valle y Madero habían tenido hacia la militancia panista de la capital de Puebla, encabezada por Rivera. Le funcionó la improvisada estrategia, ya que se sabe que en el albiazul dejó mucho malestar el comportamiento del gobernador. Ahora ese operador se ha pasado del lado del bando que antes combatía.

Las razones de tenerlo de aliado

La necesidad de incorporar a Cortázar, quien fue cantante de la agrupación musical Timbiriche, obedece a la imperiosa necesidad del gobernador de revertir su imagen de represor ante la opinión pública nacional como condición básica para poder aspirar a ser candidato presidencial en el año 2018.

Maximiliano Cortázar tiene fama de ser un panista irascible, altanero, que entra fácilmente en conflicto con periodistas y medios de comunicación que son críticos. Quienes han laborado cerca del él señalan que no es alguien eficiente para operar a favor de sus clientes y jefes, razón por la cual nunca pudo mejorar la imagen del presidente Felipe Calderón cuando fue su titular de Comunicación Social.

Sin embargo, su paso por Los Pinos le permitió crear buenas relaciones con directores y propietarios de medios de comunicación que fueron beneficiarios del caldenorismo, y ahora se quiere usar esa influencia para que Moreno Valle mejore su presencia en la prensa nacional.

Hasta ahora el gobernador de Puebla se había negado a tener un operador eficiente de medios de comunicación en la prensa nacional, razón por la cual su imagen siempre aparece asociada a la persecución que hace de sus críticos por la muerte del niño Luis Alberto Tehuatlie Tamayo en la represión a Chalchihuapan y por su odio hacia la prensa que no le es afín. Ahora con Cortázar se quiere cambiar esa mala fama del mandatario que este día rinde su cuarto informe de gobierno.