MÁS VIOLENCIA

La Fiscalía General del Estado (FGE) y el resto de las autoridades en Seguridad Pública de la entidad afirman que los índices de criminalidad en Puebla van a la baja a pesar de la ola de violencia que aterroriza a los poblanos.

Nuevamente las aseveraciones de la Fiscalía General del Estado (FGE) y el resto de las autoridades en Seguridad Pública de la entidad, respecto a que la violencia y los índices de criminalidad en Puebla van a la baja, cae por su propio peso, pues siguen sucediendo actos delincuenciales casi por doquier.

Basta echarle un ojo a las principales noticias de este fin de semana: “Los Cuijes”, una peligrosa banda dedicada a la extorsión, el robo de hidrocarburos y asaltos, que ultimó a nueve personas en Huehuetlán El Grande –cinco de las cuales fueron calcinadas- se enfrentó a la policía en la capital del estado, donde vivían con almacenamientos de hasta tres mil litros de gasolina hurtada, lo que representaba un peligro de conflagración latente.

El ex presidente municipal interino, Héctor Montiel García fue víctima de un atentado el sábado, recibiendo un balazo que ha puesto su vida en peligro. Los agresores iban encapuchados en una moto.


Y de telón de fondo se encuentra el asesinato no resuelto de Meztli Sarabia Reyna, hija del líder fundador de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre, Rubén Sarabia Sánchez “Simitrio”.

Es claro que se habla de esfuerzos desde la autoridad para contener la avasallante ola delictiva, pero en los hechos esas acciones oficiales parecen estar por mucho rebasadas, lo cual plantea la interrogante de si debe cambiarse ya de estrategia.