MÁS RETROCESOS DEMOCRÁTICOS

En el marco de la inauguración de la Sala de Juicios Orales de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Iberoamericana Puebla (UIA), Mario Patrón Sánchez, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, destacó que, por la actuación del gobernador, Rafael Moreno Valle, Puebla es una de las entidades consideradas de alto riesgo para la protesta social, pues ese derecho está criminalizado.

Tiene razón el especialista, y las pruebas de sus aseveraciones están a la vista: más de una centena de personas encarceladas, consideradas presos políticos por el hecho de defender sus derechos; la promulgación de normativas como la llamada “Ley Bala” y otros intentos legislativos para acallar la libertad de expresión y la crítica periodística son algunos de los ejemplos que se pueden exhibir para confirmar que en Puebla, a partir de la llegada de Rafael Moreno Valle al poder, se han coartado dramáticamente las libertades de asociación y manifestación.

Que Puebla destaque en este rubro es, no sólo vergonzante, pues no hay en la entidad, afortunadamente, el dominio absoluto que el crimen organizado tiene en otros estados de la república, un dominio que inhibe la libertad de expresión y asociación por parte de las bandas de narcotraficantes, que no dudan a llegar al asesinato y otras prácticas zafias para controlar en absoluto lo que se puede decir y no, así como lo que se puede o no hacer en público.


Es así que Puebla se convierte tristemente en un referente de las peores prácticas autoritarias, emanadas desde el poder político y que implican, por supuesto, retrocesos gravísimos para la vida democrática.