En la Marcha de las putas mujeres exigen un alto al machismo y a la violencia de género

Vestidas de morado, cubiertas o semicubiertas del rostro, coloreadas y ruidosas, cientos de mujeres ocuparon las principales calles del Centro Histórico de Puebla como parte de la llamada Marcha de las putas, un acto feminista que utiliza la fuerza de esta palabra para llamar la atención sobre el machismo y la violencia de género.

En esta marcha, la séptima realizada en Puebla, las ausentes estuvieron presentes. Por unos minutos las mujeres asesinadas o desaparecidas a manos de sus parejas, que no han sido olvidadas por sus familias, recorrieron el primer cuadro de la ciudad.

En su nombre, las activistas exigieron un alto a la violencia y a su normalización, así como un cambio en la educación machista y a que los gobiernos asuman su responsabilidad para detener la violencia de género.


El domingo 19 de noviembre, pasado ya el mediodía, cientos de mujeres salieron del Paseo Bravo hacia el zócalo de la ciudad y, sin detenerse, marcharon hacia la Fiscalía General del Estado para exigir la aplicación de la alerta de género en Puebla por los más de 90 feminicidios contabilizados por la opinión pública en lo que va de 2017.

En conjunto, la multitudinaria marcha tuvo la finalidad de visibilizar, denunciar, cuestionar y nombrar lo que la mayoría no quiere nombrar: el machismo, una problemática social que mata.

En la calle podían leerse frases como “Ante la violencia tolerancia cero”, “En Puebla hay más de 300 feminicidas”, “El 38 por ciento de los hombres asesina a su pareja sentimental”, “Marchamos porque estamos vivas, pero no sabemos hasta cuándo”, y “Meztli no murió, el gobierno la mató”, ésta última en referencia al asesinato de Meztli Omixóchitl Sarabia Reyna -ocurrido el pasado 29 de junio-, hija del fundador y asesor general de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) 28 de Octubre, Rubén Sarabia Sánchez “Simitrio”.

En la masiva marcha de mujeres -incluidas las ausentes- los únicos hombres admitidos fueron en pancarta, a través de fotografías con los rostros de políticos y funcionarios como el gobernador Antonio Gali Fayad y el presidente municipal Luis Banck Serrato, así como diputados, rectores, líderes de cámaras empresariales y los ex mandatarios, el priista Mario Marín Torres y el panista Rafael Moreno Valle Rosas, además de “presuntos” homicidas, quienes recibieron diversos nombres: o cómplices o feminicidas o asesinos u homófobos.