Maquiladoras clandestinas afectan producción y ganancias de empresas que trabajan conforme a la ley

Tehuacán. La informalidad en la maquiladora textil afecta mucho a la industria que labora apegada a la legalidad, pero muchos de los productores de la industria del vestido se mantienen en el clandestinaje porque les conviene más para poder subsistir manifestó Álvaro Delgado Sánchez, director general de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) Puebla–Tlaxcala.

Para empleado tiene un costo para el patrón de mil 500 mensuales, si se cumple con los requisitos que la ley marca, detalló, de modo que si son 50 trabajadores, la suma es elevada, por lo cual muchos empleadores optan por trabajar en la ilegalidad, ya que ello representa ahorros en sus empresas.

Delgado Sánchez manifestó que las prestaciones, como es el caso de la seguridad social y el impuesto sobre la nómina, son recursos que si se ahorran pueden representar una suma fuerte de dinero, cuando no se entregan, de modo que hay quienes evitan erogar hasta 75 mil pesos mensuales, por cada 50 trabajadores.


Por cada 100 pesos diarios que gana un trabajador la empresa debe aportar 35 pesos por el pago de los impuestos, dinero que cuando se labora en la clandestinidad puede ser el colchón ideal para bajar los costos de la prendas y con ello se genera una competencia desleal para quienes están legalmente establecidos.

Como ejemplo citó que existen alrededor de 5 mil empleos que no están reportados ante las autoridades, con lo cual también se detiene el avance en otros aspectos, como la generación de viviendas de carácter social, por lo cual lo ideal sería que se someta a todos a la ley.

A ello se suma el hecho de que ya no se tienen los grandes contratos, como ocurrió en el pasado, por lo cual se deben tomar decisiones que a veces van en contra de la economía de la empresa, tan solo para poder sacar la nómina, pero a la larga todo resulta en pérdidas constantes.

Los contratistas, señaló, cada vez quieren pagar menos por la manufactura, con lo cual se afecta severamente a la clase trabajadora, pues al no haber un buen ingreso para la empresa se tienen que disminuir los salarios.

El director de Canacintra reconoció que esa situación dio como resultado que algunos de ellos crearan sus propias marcas, pero son justamente los que laboran en la informalidad, porque venden sus productos en tianguis y a precios muy económicos, con lo que un productor legal no puede competir, enfatizó.