Lucha Manzanilla para que Morena no desaparezca al grupo parlamentario del PES

El gran reto del movimiento lopezobradorista será mantener la cohesión y congruencia en torno al proyecto de la cuarta transformación pública del país, pero sin caer en los vicios autoritarios de la uniformidad, la obediencia ciega y la verticalidad de las decisiones. Frente a esos retos, Fernando Manzanilla Prieto se encuentra librando la lucha de evitar la tentación de Morena de querer absorber la fracción parlamentaria del Partido Encuentro Social (PES), de la cual es el coordinador.

Aunque sufrió –desde el arranque de las campañas– el rechazo a ultranza de importantes figuras de Morena, por su corte conservador, el PES jugó un papel importante en el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, ya que esta fuerza política abrió espacios en importantes sectores de la población que siempre habían rechazado los proyectos de izquierda por criterios moralistas. Le dio un toque esencial de pluralidad a la coalición “Juntos Haremos Historia”.

Para medir el paso que el PES tuvo en la reciente contienda electoral, es necesario apuntar que al final consiguió 56 diputados federales, convirtiéndose en la cuarta bancada más importante de San Lázaro.


Pese a que no logró conservar su registro como político nacional, el PES tiene 13 diputados más que el PRI, 29 legisladores más que Movimiento Ciudadano y 35 curules más que el PRD.

Y se quedó 25 diputados abajo que el PAN, que será la segunda fuerza política en San Lázaro y el principal grupo opositor el lopezobradorismo.

Visto de otra manera, el partido más joven que compitió en los comicios del 1 de julio logró superar a varias de las fuerzas políticas que habían dominado en el Congreso de la Unión.

Hasta hace unos meses era inimaginable que una fuerza política emergente rebasara y vapuleara al PRI.

En la construcción de esa presencia parlamentaria jugó un papel fundamental Fernando Manzanilla Prieto, quien ganó una diputación de mayoría y fue el filtro en la selección de muchos candidatos del PES, por la cercana amistad que tiene con el líder y fundador del partido, Hugo Eric Flores.

Ambos personajes se conocieron cuando ambos eran estudiantes de posgrado en la Universidad de Harvard.

Por esa razón, el 7 de junio, a la mitad de la campaña electoral, el PES organizó una comida con directivos de medios de comunicación de Puebla, en el hotel Quinta Real, en donde Hugo Eric Flores adelantó que Fernando Manzanilla sería el coordinador parlamentario en la Cámara de Diputados independientemente del resultado de las votaciones.

Ese anunció se cumplió, Fernando Manzanilla hace unos días fue nombrado líder parlamentario del PES, pero ha surgido un fuerte imprevisto, este cargo podría durar solamente unas semanas.

Resulta que existe la tentación autoritaria de Morena de querer absorber a la fracción parlamentaria del PES, con el argumento de que el segundo partido ya no existe, por no haber obtenido más del 3 por ciento de la votación global del 1 de julio.

Se quiere que los 56 diputados de Encuentro Social ensanchen la mayoría de Morena, que llega a la siguiente legislatura federal con 186 miembros.

Trascendió que Hugo Eric Flores y Fernando Manzanilla están dando la batalla, hacia el interior del movimiento lopezobradorista, para que se conserve y se respete la presencia del PES en la Cámara de Diputados.

Que se le vea como una fuerza política aliada, pero no subordinada al proyecto de Andrés Manuel López Obrador.

En el fondo, no se trata solamente de proteger a un grupo parlamentario, sino es una prueba del movimiento lopezobradorista de demostrar que tiene principios democráticos y entiende que debe haber pluralidad, dialogo, debate y acuerdos entre los muchos actores políticos que contribuyeron a la victoria electoral en los pasados comicios.

Si eso no ocurre, sin duda que Morena estará dando un mal mansaje: estaría demostrando que llaga a legislar con una propuesta de cambio, pero con el soporte autoritario que ha sido propio del PRI, cuyo partido siempre se ha destacado por la uniformidad y obediencia de sus legisladores, a quienes nunca se les permite disentir.

Y se estaría reproduciendo –por parte de Morena– una de las máximas del líder ideológico del PAN, Carlos Castillo Peraza: “Todos llevamos un priista adentro”.