Los tres, visibles: Villeneuve, Abu–assad y Farhadi

Ahora mismo, la noticia en pantalla es Blade runner 2049, de Dennis Villeneuve, secuela de Blade runner, el clásico realizado por Ridley Scott en 1982. Harrison Ford (Deckard) y Sean Young (Rachel) repiten sus roles, pero sin un rango estelar; aquí el gran protagonista es Ryan Gosling –como K– si bien es Ford quien se roba el show, con un tiempo en pantalla bastante menor. Entre uno y otro argumento han transcurrido treinta años y, básicamente, K anda en busca de certidumbres acerca de su origen. Si bien trabaja como policía, como blade runner, él es un replicante de nueva generación… ¿o no? Porque sólo la he visto una vez (lo que considero insuficiente), no hago aquí una crónica de Blade runner 2049, pero acoto algunas cosas de “botepronto”: es un espléndido seguimiento al thriller de ciencia–ficción de Ridley Scott; discurre con fluidez a pesar de sus 164 minutos de duración; tanto su fotografía (a cargo de Roger Deakins) como su diseño de producción son notables; con toda intención, Ryan Gosling aparece siempre en la película en modo ultra–taciturno (una rayita por debajo de “semi–muerto”); y finalmente, decir que Blade runner 2049 es una prueba más de que Dennis Villeneuve es hoy uno de los principales directores a seguir. No se la pierdan, sean o no fans de la Blade Runner original.

Otro film en cartelera es Más allá de la montaña (The mountain between us), dirigida por el palestino (pero nacido en Nazareth) Hany Abu–Assad, como adaptación de la novela de Charles Martin. En ella, una periodista (Kate Winslet) y un médico (Idris Elba), que apenas se conocen, alquilan una avioneta que los lleve de urgencia a Denver, por razones distintas: ella, para llegar a tiempo a su boda; él, para realizar una cirugía. La avioneta se accidenta entre montañas nevadas, lo que dará inicio a la lucha de ambos “extraños” por sobrevivir y será el principio de su acercamiento y mutuo reconocimiento. Como siempre, Kate Winslet está notable (pocos intérpretes entienden a sus personajes como ella), encontrando en Elba a un alternante muy adecuado, lo que detona la química necesaria entre ellos, indispensable para “comprenderlos” en circunstancia tan extrema. Más allá de la montaña no es a fin de cuentas una gran película, pero sí que tiene un rostro humano y el mérito principal de construirse desde un mínimo de recursos: el accidente mismo, la inhóspita geografía (de paisajes grandiosos) y apenas dos personajes nucleares que, eso sí, se sienten siempre “de carne y hueso”. Tal vez es de eso –de tener todo en contra y un mínimo de elementos– que nacen las mejores aventuras y (sí) los romances más genuinos. En cuanto al director Hany Abu–Assad, sólo recordar que su nombre se volvió muy respetado a partir de El paraíso ahora, de 2005, película que obtuvo premios en diversos festivales (Berlín y Vancouver, entre ellos), además de llevarse en su momento el Golden Globe a mejor film en lengua extranjera. Más allá de la montaña es la segunda cinta norteamericana de Hany Abu–Assad.

Finalmente, tuve ocasión de ver en DVD El viajante (algunos la llaman El cliente), la película iraní de Asghar Farhadi ganadora del más reciente Oscar a film en lengua extranjera. Es un drama, en torno a una pareja cuya relación sufre un duro golpe –y amenaza con desmoronarse– a partir de que la mujer es atacada por un desconocido en su departamento. ¿Atacada sexualmente? Nadie lo menciona, pero todos lo sospechan. Entre la crudeza del evento y las incertidumbres resultantes, sobreviene la confusa, inesperada, fractura entre marido y mujer, justo en un momento en el que ambos escenifican Muerte de un viajante, de Arthur Miller. Según palabras de John Bleasdale en CineVue, la película es “un rico y complejo acercamiento a las nociones de culpa e ira”. Pero es además, no hay duda, un film mayor: elocuente, sensible, trabajosamente contenido, que no obstante se queda algo por debajo de Una separación (2011), la gran obra maestra de Farhadi.