Los feminismos, vías críticas para proponer la sostenibilidad de la vida: Amaia Pérez

Frente a un sistema que ataca, que va contra la vida de la población y el planeta, y que pone el conjunto de la vida al servicio de unas pocas decisiones individuales, existe una opción crítica: los feminismos, señaló la economista española Amaia Pérez Orozco.

Uno de esos feminismos, precisó durante una entrevista, tiene una apuesta fundamental: el poner en el centro del análisis y como propuesta política la sostenibilidad de la vida, al mismo tiempo de que abre la pregunta de cuál es la vida que se quiere vivir y construir como especie.

La doctora en economía por la Universidad Complutense de Madrid está en Puebla invitada por el Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social (Cedes) de la UAP. Durante esta semana impartió un seminario en la Facultad de Economía y para este viernes a las 16:30 horas, invitada por el colectivo Acción Directa Autogestiva –22 Poniente 102–, se encontrará con diversos colectivos, organizaciones, movimientos y personas interesados en generar un diálogo abierto y horizontal.


Amaia Pérez es autora del libro Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital–vida, el cual es resultado de un proceso de creación colectiva con el que se propone un posicionamiento y un planteamiento crítico hacia el sistema político, económico y social actual.

Dicho volumen, como explicó, “sirve como un puente para el proceso de reflexión, de apropiación y construcción, que se lanza al debate intentando recoger ideas que ya estaban en el debate”.

Así, continuó la economista, las ideas que propone el libro nacen desde la conciencia que se está viviendo un momento de crisis sistémica y civilizatoria, que es visto como un tiempo de tránsito hacia un mundo distinto en donde la pregunta es cómo la sociedad va a manejar ese cambio para que ir hacia el desastre sino al buen vivir.

Para cruzar ese tránsito, dijo Amaia Pérez, se necesita el diálogo entre diversas disciplinas críticas, siendo una de ellas los feminismos –así en plural porque no hay un único feminismo–, los cuales no se imponen sino que entran en esa discusión.

El feminismo que plantea la economista y el grupo de voces que la acompañan se proponen desde la visión de que lo que existe es un sistema biocida, que ataca y que va contra la vida de la gente y el planeta.

“Se trata de rebelarnos contra eso, de poner en el centro a la vida, desde diversos frentes: desde el feminismo, desde la ecología, desde los movimientos indígenas y sociales”, expuso Pérez Orozco.

En particular, dijo que lo que aportan los feminismos son varias cosas: que enraiza la idea de la sostenibilidad de la vida en lo cotidiano, en gente concreta y cuerpos concretos, permitiendo que las relaciones de poder, el problema de clases, el patriarcado y el racismo, dejen de ser conceptos abstractos.

Otro aporte, expuso, es que saca a la luz una diversidad de trabajos que pasan invisibilizados, como es el trabajo no remunerado de las mujeres que sostienen el sistema, el campo o la economía popular.

Otro elemento de los feminismos tiene que ver con la desigualdad entre mujeres y hombres, con la idea de que hay una construcción perversa en donde, tanto la masculinidad hegemónica como la feminidad hegemónica, son dañinas. “Hay que hacer un trabajo de deconstrucción propio, de lo qué es ser mujer y qué es ser hombre para poder hacer un mundo distinto en vida en común”.

Para la experta en economía feminista es urgente repensar el futuro, ya que en la crisis civilizatoria y de capitalismo patriarcal, antropocéntrico y colonialista que se vive, hay dos caminos: o naturalizar y legitimar el aumento de la desigualdad social y los nuevos males vivires que son del común de la gente y sostienen el bien vivir de algunos, o ir por el camino de decir no, de hacer  cambios que lleven a ese buen vivir.

“Estas miradas son urgentes para abrir un debate democrático, sobre la vida que queremos, sobre el buen vivir que haremos posible con los recursos materiales y energéticos que tenemos, ya limitados”.

Es urgente, concluyó Amaia Pérez, el debatir que es el buen vivir, porque sueño del desarrollo se ha hecho añicos; en España por ejemplo, un país que se creía desarrollado, está en un proceso de periferización que expulsa a sus habitantes del centro, por lo que es urgente una alternativa al desarrollo.