Los derechos humanos y el neoliberalismo

El neoliberalismo se inserta en la racionalidad individualizante de la acumulación de capital, desde donde ubica a los derechos humanos a ser restituidos, tras haberse violentado en la ejecución de diversos proyectos globalizantes. Pareciera, incluso, que tanto los gobiernos de derecha, izquierda y centro, coinciden en que los derechos humanos deben ser recuperados, y el neoliberalismo incorpora el discurso de habilitar y proteger los derechos humanos.

El uso de los derechos humanos en el neoliberalismo, ha posibilitado apelar a diversas subjetividades, incluso aquellas que eventualmente reconocen la falacia de lo que dicho discurso representa cuando emana de los labios de las clases dominantes. El capitalismo neoliberal se ha impuesto como sistema normativo, económico, político, social y cultural, incorporando la noción de derechos humanos como una herramienta fundamental para su legitimidad y contra el discurso de sus detractores. Para los neoliberales, enarbolar la bandera de los derechos humanos es mera retórica, pero también una estrategia que particulariza, ya que las personas estamos obligadas a enfrentar violencia individualizadas y denunciarlas en las lógicas de sistemas jurídicos como entes aislados, incluso en aquellos casos donde las personas pertenecen a colectivos sociales, culturales o políticos más amplios. Esto, convierte los derechos humanos en poco eficientes, con barreras estructurales que limitan su aplicabilidad y exigibilidad.

El capitalismo neoliberal es una racionalidad que enfrenta crisis cíclicas, pese a ellas, tiene la capacidad de renovarse y reconstituirse para mantenerse y no sucumbir.  La racionalidad moderna, impone las esferas donde se puede o no luchar por los derechos humanos. Y en ese sentido resulta conveniente identificar la lógica en la que el neoliberalismo utiliza a los derechos humanos.


En este contexto, se ubica el Estado, al que, desde el neoliberalismo, se le otorga una disímbola serie de significaciones, se le atribuye la condición de estructura débil, a la vez que se le utiliza para ejercer una serie de políticas intervencionistas para favorecer la lógica del mercado. Algunos vacíos fundamentales, son el derecho a la información y libertad de expresión, puesto que desde el neoliberalismo se criminaliza la expresión disidente y sabemos, además, que ambos derechos no son posibles si no se accede a información adecuada y se tiene acceso a procesos educativos que permitan la existencia de ciudadanías fortalecidas en su participación libre social y política.

Por otra parte, el neoliberalismo utiliza los derechos humanos para legitimar la propiedad privada y el derecho a la privacidad, mismo que ha sido reclamado constantemente por los movimientos feministas, en tanto que la lógica de lo “personal” y lo “privado”, es la estrategia de confinar y reproducir las inequidades entre hombres y mujeres. De allí la importancia de la consigna “Lo personal es político”, convertido en el eje fundamental en la verdadera lucha por los derechos humanos. El neoliberalismo nombra los derechos humanos como estrategia de reproducción. Así, privatiza cuerpos y territorio. Pero los silencia cuando desde las colectividades se reclaman en la lucha y reivindicación por la justicia social.

(Ver: https://www.youtube.com/watch?v=_Zq_hP4w0JY).