Los caminos de la paz

Con la aprobación, la semana pasada, de la Ley de Seguridad Interior en la Cámara de Diputados, se abrió una intensa discusión en torno a si dicha ley implicará una forma adecuada de buscar la paz o sólo se propagará, aún más, el temor entre la población ante la posible militarización del país. En general, podemos observar en México como, a lo largo de la guerra contra el narcotráfico sostenida por el presidente Peña Nieto, se ha originado un espacio de creciente temor entre la población, pues esa guerra ha involucrado a miles de personas y ha inundado al país de sangre. El temor en el que vivimos desde que Felipe Calderón inició la guerra contra el narcotráfico, no existía antes. En este sentido éramos más proclives a la felicidad y la paz.

Según el poeta Rabindranath Tagore, una forma de medir la falta de libertad de las personas es por los temores que padecen. En nuestro caso, México ha perdido libertad debido a la forma de actuar del gobierno que ha provocado un aumento desmedido de la inseguridad, que se incrementa con el escuchar, todos los días, las sirenas de la policía en autos y helicópteros.

Según Johan Galtung, creador de la ciencia de la paz, la forma de alcanzar la paz es evitar cualquier tipo de violencia en la resolución de los conflictos y diferencias que, como seres humanos enfrentamos desde niños hasta la tercera edad, en las familias, el trabajo, con los amigos o los grupos en los que participamos. Colocar al ejército en las calles, con cualquier pretexto, es una forma no sólo de promover el temor entre la población, sino de generar un tipo de violencia que en lugar de acercarnos nos aleja de la paz, que merecemos y necesitamos.


Pero el tema de la seguridad, debemos verlo en su integridad, es decir, seguridad económica, social, ambiental, política y cultural, por lo que la seguridad interior de nuestro país, si realmente es lo que se persigue, tendría que incluir propuestas que abarquen todos los ámbitos señalados, pero además preguntarle a la gente ¿a qué le tienes miedo?, y en base a sus respuestas hacer una propuesta de seguridad nacional integral, de lo contrario se mantendrá la situación de inseguridad, hoy promovida con la finalidad de desalentar la participación de la población en las elecciones de 2018.

Asimismo, la seguridad interior debe incluir la soberanía en las relaciones con el resto del mundo. Aquí, la cuestión fundamental es como relacionarnos con Estados Unidos y Canadá. ¿Se sigue pensando en la formación de un ejército común entre los tres países para garantizar la seguridad de la región? ¿Se requiere precisar cómo habrán de ser las relaciones con el resto del mundo a partir de 2018? ¿Cuál es la propuesta de los candidatos a la presidencia respecto de las relaciones con China, la Unión Europea, África y América Latina? Saberlo, seguramente, alejará los temores de hoy.