A los 87 años falleció Fernando Rodríguez Lago, máximo exponente del muralismo en Puebla

■ Foto Abraham Paredes / Archivo de La Jornada de Oriente

Este martes 5 de septiembre, a la edad de 87 años de edad, falleció Fernando Rodríguez Lago, el artista poblano con más de seis décadas de trayectoria en la pintura, la escultura y el muralismo, técnica que lo ubicó como el máximo exponente de Puebla.

El que fuera colaborador de Diego Rivera nació el 14 de febrero de 1930. A temprana edad, en la etapa escolar, supo de la posibilidad de combinación de los colores. “Fue así como me enamoré de este arte”, dijo entrevistado por esta casa editorial en marzo de 2010.

Rodríguez Lago fue fundador del taller de Plástica Poblana; además de dedicarse a las disciplinas arriba descritas, cultivó las técnicas de laca peribana y paligrafía, aportaciones del pintor al arte mexicano. La primera consiste en la preparación especial del óleo que le proporciona la propiedad de ser mejor manejable ante el lienzo, mientras consiste en una estampación de barro en la tela, con el fin de que las imágenes estén dotadas de texturas.


Sobre todo, el pintor fue reconocido por ser el representante del arte ingenuo, una expresión que, como él mismo explicó, puede entenderse como un arte niño. En él se insertan elementos de la juguetería mexicana como trompos, baleros y muñecas de cartón.

Estudiante en 1944 de la Academia de Artes de Puebla, dos años después se instaló en la Ciudad de México para ingresar a la Academia de San Carlos, en donde colaboró en el taller de Diego Rivera, maestro del que aprendió pintura al fresco y, sobre todo, el muralismo. “Me dediqué al gran formato por la disciplina que es exigente tanto en su temática como en su técnica”, expresó.

En los años 50 del siglo XX y como director del taller de la Plástica Poblana, el pintor cobijó a 25 artistas de su época y coordinó 17 exposiciones en la ciudad.

La obra de Fernando Rodríguez continúa luciendo en varios edificios públicos y privados de la ciudad. De entre ellos destacan el mural con mosaico italiano hecho en 1961 para el Sindicato de la Unión de Estibadores y Jornaleros de Veracruz y el titulado Industria, banca y comercio que está ubicado en la avenida Juárez y 15 Sur.

Como escultor hizo obra con tema civil y religioso. De esta última destaca la escultura de la virgen de Ocotlán, realizada para la iglesia poblana del mismo nombre en 1969, y la serie de vitrales para la capilla del Seminario Mayor Palafoxiano de Puebla, hechos entre 1993 y 1997.

Restaurantes, hoteles y empresas de la ciudad ostentan obra del pintor poblano. Ejemplo de ello es la serie de cuadros de “laca peribana” que realizó para la empresa Hylsa de México o el mural de 30 metros cuadrados con el tema la “Historia de la medicina”, que creó para el Sanatorio Santa María.

Diversos actores de la política, como Guillermo Jiménez Morales, ex gobernador del estado de Puebla y el ex presidente de México, José López Portillo, pidieron a Rodríguez Lago obras en diversas técnicas durante la década de los 80 del siglo anterior.

En el año 2000 realizó el mural de 50 metros cuadrados llamado “La fundación de Puebla”, que se ubica en el Salón de Protocolos del ayuntamiento de la ciudad.

“Estuve en muchos lugares del país, haciendo obra y dando clases”, expresó el maestro. Estados como Morelos y Veracruz poseen obras del autor; de ellas, sobresale el vitral que hiciera para el Templo de la Concordia en Orizaba, Veracruz. Son de notar las obras pictóricas que realizó de 1976 a 1978 para la Alemania Federal y su entonces presidente Walter Schell.

Sobre sus contemporáneos, Rodríguez Lago recordó entonces que muchos habían emigrado y que otros habían muerto. Con un ademán enfatizó que “así es la vida”, mientras aclaró que no deja alumnos ni una escuela tras de sí. “Tuve la vida normal de un pintor”, expresó y se despidió de esta reportera, no sin antes recordar que su vida la ha pasado en la ciudad que ama, entre su comida, su gente y su historia.