Lógica imperial del siglo XXI

Julio César, el emperador romano popularizó una frase que sigue vigente en la actualidad: “Divide et impera”, traducida como “divide y vencerás” aunque literalmente quiere decir “divide y gobierna”. Esta es una frase sencilla pero que no hemos entendido desde abajo.

La historia nos ha mostrado las diversas formas en que no sólo los gobiernos de los Estados nacionales, sino el sistema capitalista en sí, han operado. Como ejemplo de consecuencias funestas, tenemos lo ocurrido en la Europa de la primera guerra mundial, que ante la posibilidad de realizar una sublevación continental del proletariado, se optó por la fórmula nacionalista que llevó a pelear por intereses ajenos a los trabajadores de esos países, provocando uno de los baños de sangre más terribles de la historia. Hermanos asesinando hermanos.

Otro tanto sucede actualmente en México, donde con el discurso de promoción de la modernidad, los efectivos del ejército facilitan la desposesión de sus propios hermanos. La incursión de la fuerza pública para despojar a los pueblos de sus territorios ancestrales es una constante actualmente. Lo mismo sucede con el poder de fuego del narcotráfico que siembra el terror en amplias zonas del país. Pero estas son las manifestaciones más evidentes de esa división entre hermanos, alentada por personas con nombre y apellido que se benefician de nuestra muerte.


Por otra parte, menos evidente, se encuentra la división surgida a través de los partidos políticos. Con discursos más o menos maquillados, promocionan el desarrollo depredador de nuestros suelos. No es difícil detectar en las propuestas de PRI y PAN, principalmente, un profundo odio de clase con ropas militares. Nada menos que una propuesta abierta de implantar  legalmente una dictadura militar en nuestro país. Mientras, nosotros seguimos divididos, peleando entre compañeros, entre vecinos, entre familiares, cómo si quisiéramos ser explotados por otros seis años, sin reflexionar en la necesidad de permanecer juntos, luchar juntos, caminar juntos, como clase, para poder ganar nuestro derecho a reír juntos, amar juntos, vivir juntos.

Entendemos la importancia coyuntural de las elecciones, pero las entendemos en dos vías: como una división falsa que debemos vencer; pero también la entendemos como la necesidad de analizar las consecuencias inmediatas de cada uno de los planteamientos para finalmente posicionarnos estratégicamente en cada uno de los escenarios posibles y actuar en consecuencia.

Tonatiuh o el Estado juvenicida  (Tercera y final)

A los 43 de Ayotzinapa y a los millares de jóvenes asesinadxs en México por el sistema.

Una vida joven para el Estado-mercado-juvenicida puede cotizarse en varias decenas de miles de pesos; sin embargo este costo monetario es un valor muerto por doble partida: primero, porque bajo la óptica de la economía criminal todo ser vivo, todo ecosistema, todo proceso vital es capaz de generar un ingreso monetario llegando al mercado correcto, rompiendo el tejido social que mantiene la vida digna en cualquier lugar, desacralizando la vida, enalteciendo a la muerte como analogía de la mercancía consumada, de la excitación consumista donde hemos pasado a ser netamente mercancía para venta total o en partes; segundo, porque cuando la vida ingresa al mercado, donde se valora en términos mercantiles, pasa a formar parte (como un apéndice) de un trabajo muerto en los medios de producción como alimento real para el mercado, donde el bien máximo que posee el ser humano, sus capacidades físicas y mentales, se vende en su totalidad hasta su último aliento y mínimo órgano, haciendo del otro, del semejante, un objeto, alguien menos que esclavo, pero más rentable.

Pero bajo este mismo signo es más valiosa y necesaria la rebeldía de las juventudes que exaltan los anhelos, los ideales por un bien vivir. Es justo aquí donde son necesarios los combatientes de las ideas y las acciones que rompan con este mundo agonizante que arrastra a sus habitantes al exterminio total. El dios actual bajo el cual se rige esta sociedad no es un sol sediento de sangre humana que amenaza con no seguir su curso por el firmamento, es un mercado insaciable que devora ecosistemas, culturas, mujeres, hombres, jóvenes y niños.

Bajo esta nueva religión monoteísta de mercado quien se atreva a cuestionar las causas y consecuencias de sus designios es llevado a la piedra sacrificial, pero aquellos rebeldes que reconocen las consecuencias de sus actos preparan su lucha, sabiendo que no pueden enfrentar a los esbirros y sacerdotes del mercado con luchas electoreras, o cualquier forma de colaboracionismo, sabiendo que están condenados al fracaso, al igual que los guerreros presos en aquellas guerras floridas que morirían eran atados a una piedra, equipados con escudos de papel y armas de carrizo para enfrentar a los fieros contendientes que terminaban con su vida de un golpe.

Pero en aquellos tiempos también existió la resistencia contra el imperio, precisamente en las tierras de lo que hoy son los estados sureños y los del occidente mexicano existieron pueblos que no permitieron la incursión de los ejércitos aztecas; haciendo de la geografía, del ingenio y del temperamento de esos pueblos las armas decisivas para triunfar.

Ello ha persistido en las luchas independentistas del siglo XIX, revolucionarias del siglo XX, de la guerrilla moderna con los maestros Arturo Gámiz, Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas hasta las expresiones contemporáneas de los pueblos insurgentes. Sin embargo, la guerra permanente lanzada contra estas comunidades cobra cada día sus víctimas, reconociendo en algunos casos a los 43 jóvenes normalistas, los miembros de las policías y guardias comunitarias, los ambientalistas, entre otros, a lo largo del país.

Y en la Ciudad de México las ejecuciones y desapariciones de jóvenes universitarios se acumulan en vergonzosa lista. La historia de Marco Antonio Sánchez, estudiante de la preparatoria No. 8 de la UNAM que fue golpeado y levantado por la policía de Azcapotzalco para ser encontrado días después en el Estado de México con lesiones y presentando síntomas de tortura psicológica, así como la reciente ejecución de tres estudiantes de la UACM en circunstancias desconocidas y el atroz asesinato de los tres estudiantes de cine en Guadalajara, así como los múltiples feminicidios sean en las calles, las casas, las carreteras o en el campus universitario de CU donde la constante es la indolencia de las autoridades, todos esas violencias configuran un escenario desfavorable para los jóvenes, quienes no pueden sino recurrir a sus propias fuerzas y a la alianza con las clases populares, obreros, campesinos e indígenas que se encuentran en el mismo escenario de muerte y despojo, pero también con los mismos anhelos y necesidades de justicia, libertad y buen vivir.

Si Flores Magón concibió a la rebelión como la vida misma, convoquémonos los jóvenes de todas las edades contra este sistema de sometimiento a la muerte.  Por Zarco

 

Decirles

 

“El marxismo-leninismo

es una piedra

para romperle la cabeza

al imperialismo

y a la burguesía.”

 

“No, no. El marxismo-leninismo

es la goma elástica

con que se arroja la piedra.”

 

“No, no. El marxismo-leninismo es la idea

que mueve el brazo

que a su vez acciona la goma elástica

de la honda que arroja la piedra.”

 

“El marxismo-leninismo es la espada

para cortar las manos del imperialismo.”

 

“¡Qué va! El marxismo –leninismo

es la teoría

de hacerle manicure al imperialismo

mientras se busca la oportunidad

de amarrarle las anos.”

 

¿Qué voy a hacer si he pasado la vida

leyendo el marxismo-leninismo

y al crecer olvidé

que tengo los bolsillos llenos de piedras

y una honda en el bolsillo de atrás

y que muy bien

me podría conseguir una espada

y que no soportaría estar cinco minutos

en un  salón de belleza?

Roque Dalton

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