Lluvias, frío y humedad: el calvario de una familia afectada por el sismo del 19S

Lluvias, frío y humedad: el calvario de los afectados por el sismo del 19S.

10 meses durmieron a la intemperie, soportando la temporada de lluvias, la época invernal y, sobre todo, el riesgo de que las frágiles paredes de adobe de aquella casa ubicada en Santa Cruz Cuautomatitla, cayeran sobre ellos.

Florentino Herrera Torres, de 50 años; su esposa Feliciana Rincón Carmona, de 47; y su hijo Juan Carlos, de 19; vivieron a lo largo de 25 años en una humilde vivienda a la que convirtieron en un hogar feliz.

Pero el 19 de septiembre de 2017 quedaron devastados al ver que estuvo al punto del colapso por el sismo que se registró 13 minutos y 14 segundos después de la 1 de la tarde.


Sin dinero y sin que nunca llegara el apoyo del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), no tuvieron otra opción más que seguir viviendo en el antiguo inmueble, sabiendo que en cualquier momento podía caer pese a estar apuntalado y a que Florentino “forró” con madera una parte de las paredes para que el adobe no sucumbiera.

“Es para nunca olvidarlo. Yo estaba lavando trastes y empezó a temblar así despacio y después ya fue más fuerte. Me dio mucha tristeza cuando entré en la casa y estaba todo el repillado, el adobe tirado, ahí sí nos dio mucha tristeza porque decíamos ¿cuándo vamos a construir otra casa así? Aunque era como era nuestra casita, ahí era nuestro hogar”, relató Feliciana.

La venta de flores no generaba los ingresos suficientes para poder construir una nueva vivienda, mucho menos tenían ánimos para continuar.

Fue así como la familia se acostumbró a vivir entre escombros, entre goteras, humedad y el mal olor que esta generaba.

Sin embargo, fue Feliciana quien se enteró que a Santa Cruz, comunidad de Tochimilco, llegaría apoyo de la Fundación Banorte para costear viviendas que proyectó la unión de cooperativas Tosepan Titaniske, en un trabajo conjunto con el Centro Universitario de Prevención de Desastres Regionales (Cupreder). Con mucho escepticismo, decidió apuntarse en la lista para ser beneficiada.

Meses después, recibió la noticia de que les construirían una casa sin costo alguno para ellos, aunque la familia aportó un terreno donde ahora están más seguros.

“Nos volvimos a anotar en la presidencia y nos dijeron que sí nos van a apoyar de Banorte, que había 10 millones de pesos, íbamos a las juntas y nos daban explicaciones de cómo iban a ser las casas, pero nunca pensamos que nosotros nos iba a tocar una”.

La familia ahora vivirá con una casa que tiene mayor resistencia a los sismos, que consta de dos recamaras, sala–comedor y baño.