En el comienzo de la temporada de lluvias, 80% de los municipios en Puebla, sin Atlas de riesgo

En el comienzo de la temporada de lluvias, solo 40 de los 217 municipios del estado de Puebla cuentan con Atlas de riesgo, según datos del Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales 2017 del Inegi.

Esto significa que más del 80 por ciento de las localidades en la entidad no cuentan con esta herramienta útil en la prevención y auxilio, oportuna toma de decisiones en caso de desastre.

A  nivel nacional, de los 2 mil 458 municipios y 16 delegaciones que hay en México, solo 822 cuentan con la cartografía que identifica zonas propensas a desastres o emergencias.


La cifra evidencia que solo la tercera parte del país cuenta con esta información.

A esto se suma que solo una de cada cuatro localidades capacita a sus ciudadanos ante un eventual desastre, realiza pronósticos de escenarios relacionados con el cambio climático o tiene mecanismos de comunicación permanentes con la sociedad.

También la quinta parte cuenta con unidades de protección civil en sus dependencias, instruye a sus servidores públicos sobre el tema o implementa medidas de seguridad para asentamientos humanos establecidos en zonas de riesgo.

Del país, son los estados de Tlaxcala y Oaxaca, donde menos del 10 por ciento de los gobiernos municipales tiene algún plan de protección civil.

En contraparte, en Baja California Sur y Veracruz es donde más del 75 por ciento de las localidades cuenta con plan ante catástrofes naturales.

De acuerdo con el portal del Inegi, el Atlas de riesgo “es una herramienta que integra información cartográfica y estadística, útil en la elaboración de planes de prevención y auxilio, oportuna toma de decisiones en caso de desastre, así como auxiliar en la integración de otro tipo de trabajos encaminados al desarrollo municipal, procuración de justicia y seguridad pública”.

Zonas de riesgo en Puebla

En el caso de la ciudad de Puebla, fue con el gobierno de Eduardo Rivera Pérez que se realizó el Atlas de riesgo para la capital.

Para esta temporada de lluvias, la cartografía identifica dos canales de desvío en La Resurrección y Aparicio, que ponen en riesgo zonas habitacionales, industriales y comerciales, considerados de gran importancia para el municipio.

“El canal Resurrección no tiene revestimiento y el tramo inicial no tiene una sección definida, los sitios de descarga de las barrancas al inicio del tramo son inseguros y pueden desbordar fácilmente”, se lee.

Mientras advirtió de la amenaza latente que presenta el Río Atoyac debido a su corriente libre, y el número de asentamientos al margen de este.

En el sector Norponiente de la ciudad, reportó que los sititos de inundación se presentan desde la cercanía a la confluencia con el Río Alseseca de las barrancas Tlanixahuatl, Tlaloxtoc y San Diego Álamos, y se distribuyen a todo su largo principalmente en la colonia La Hacienda.

Dentro del sector Norte existe un área protegida de las corrientes de la Malinche, en ella se han presentado históricamente inundaciones, es por ello que se anota como canal crítico.

En cuanto al tema sísmico, solo hace un recuento de los movimientos telúricos que repercute a la capital, cuando son epicentro en los estados de Oaxaca y Guerrero, sin que se indique cuáles serían los posibles daños a la población.

En vulcanismo, el Atlas de riesgo del municipio de Puebla refirió que la única causa de afectación por actividad volcánica son las llegadas de cenizas por exhalaciones del Popocatépetl.

A partir de la década de los noventa, reinicio este fenómeno y por otra parte se cuenta con el registro de sus principales manifestaciones. Además el Volcán tiene actualmente un monitoreo permanente para su vigilancia por parte del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

Al final, en el tema de Incendios, la cartografía advirtió que la presencia de este tipo de siniestros en zonas urbanas representa un grave peligro para los habitantes y sus bienes debido a la propagación rápida de estos fenómenos, ya que dependen de factores como el almacenamiento y manejo de productos inflamables, combustibles o explosivos; las características físicas y de distribución de los asentamientos humanos, la dirección y velocidad del viento, así como el clima de la región y efectividad del equipo de control y combate contra incendios.

En enero de 2011 se reportaron 5 incendios en el parque nacional La Malinche; los siniestros son causados por descuidos de las personas y por las altas temperaturas.