Llevan el universo y los personajes literarios de Juan Rulfo a una serie televisiva

El universo que Juan Rulfo creó en Comala, sus personajes apasionados y desgarradores, la majestuosidad de su pluma, su visión en el cine y su omnipresente estilo en la literatura universal, son parte de la serie televisiva Cien años con Juan Rulfo, que se transmite por Canal 22 y puede ser sintonizada todos los jueves a las 22 horas hasta el 11 de enero.

La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, refirió que la obra de Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 16 de mayo de 1917–Ciudad de México, 7 de enero de 1986), es un canto a la memoria, territorio donde conviven la poesía y la cosmogonía de nuestros ancestros, que enriquece nuestra lengua y forma parte de la cultura universal.

Comentó que Rulfo plasmó también en su obra parte de su vida en la que fue por igual un artesano que jugaba con el barro, un niño que corría por los caminos descubriéndolos e imaginándolos.


Dijo que fue el escritor que, habitando las plazas de los pueblos de Jalisco, puso a la literatura mexicana en el mapa universal.

“Para honrar la memoria y herencia literaria de este escritor, la Secretaría de Cultura, el Imcine, Canal 22, la Cineteca Nacional y Televisión Española, junto con su heredero, el cineasta Juan Carlos Rulfo, presentamos esta serie que narra la vida de este hombre del campo, de nuestra tierra y de nuestras letras”, expuso.

El cineasta Juan Carlos Rulfo agradeció el apoyo de su equipo de editores, camarógrafos, sonidistas, investigadores y postproductores. Afirmó que este proyecto busca desentrañar una pléyade de miradas en torno a un hombre que estuvo siempre vinculado con la creación.

Por su parte, el investigador Douglas Weatherford recordó que en 1985, año en que visitó México, compró los libros de Juan Rulfo y quedó fascinado con su obra. Distinguió que en muchas ocasiones dicha obra está ligada con la estructura del cine y en la que encontró vasos comunicantes con grandes películas como El ciudadano Kane, de Orson Welles.

“Estuvimos para esta serie en una hacienda donde se filmó una adaptación de la obra de Rulfo, incluso hicimos recreaciones de las escenas de John Gavin. Sin duda este homenaje a través de la televisión será muy entrañable por el cariño y el esfuerzo que todos pusimos en este trabajo”.

Los capítulos cuentan con entrevistas a Juan Rulfo, quien habla de los asesinatos de su padre y su abuelo, actos que marcaron su vida, además de los testimonios de Werner Herzog, Jorge Ayala Blanco, Elena Poniatowska, Tomás Mojarro, Patricia Reyes Espíndola, Ignacio López Tarso, Pilar Pellicer, Luz María Rojas, Blanca Guerra y Manuel Ojeda.

“Al escritor hay que dejarle el rumbo de los sueños porque a veces no puede con el de la realidad”, afirmó Juan Rulfo en uno de los capítulos, donde además se cuentan sus andanzas como guionista con Emilio “El Indio” Fernández, su relación con los productores y la dimensión de su obra en contra de la moral dominante de su tiempo.

Una marca imborrable en la literatura

Con solo 325 páginas, Juan Rulfo dejó una marca imborrable en la literatura no solo mexicana sino universal, con el libro de cuentos El llano en llamas, de 1953, compuesto por 17 relatos y la novela Pedro Páramo, publicada en 1955.

Se dice que es el escritor mexicano más leído y estudiado en el país y en el extranjero, ya que tan solo Pedro Páramo, que el autor escribió en cuatro meses, ha sido traducido a casi 30 idiomas y estará disponible en náhuatl.

Rulfo fue el tercero de cinco hermanos de una familia acomodada. Ingresó en la escuela primaria en 1924, el mismo año en que su padre falleció y siete años después falleció su madre. Quedó bajo la custodia de su abuela, posteriormente entró a un internado en Guadalajara.

Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impidió inscribirse en ella y en 1934 se mudó a la Ciudad de México. A finales de esa década se inició como escritor y fotógrafo, y a partir de 1945 comenzó a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la ciudad de México, y Pan, de Guadalajara, mientras que sus imágenes aparecieron por primera vez, también en América en 1949.

Fue en 1946 cuando comenzó a trabajar para una empresa de neumáticos como agente viajero y dos años después contrajo matrimonio con Clara Aparicio, con quien tuvo cuatro hijos.

En 1952 y 1953 obtuvo dos becas del Centro Mexicano de Escritores, lo que le permitió publicar en 1953 El Llano en llamas, donde reúne cuentos ya publicados en América e incorpora otros inéditos y, en 1955 salió a la luz Pedro Páramo, novela de la que publicó tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias, Universidad de México y Dintel.

En 1958 terminó de escribir su segunda novela, El gallo de oro, que no se publicó hasta 1980. En 2010 apareció la edición definitiva de esta obra.

A partir de la publicación de los dos primeros títulos el prestigio literario de Rulfo se incrementó de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido en México y el extranjero. Entre sus admiradores se encuentran escritores de la talla de Mario Benedetti, José María Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian y Kenzaburo Oe, entre muchos otros.

Juan Rulfo se hizo acreedor a diversos reconocimientos como el Premio Xavier Villaurrutia en 1956 por Pedro Páramo, mientras que en 1970 ganó el Premio Nacional de Literatura. En 1976 fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, pero tomó posesión en 1980 y ganó el Premio Príncipe de Asturias de España, en 1983.

El autor escribió también guiones para cine. En 1960 se realizó la película El despojo, basada en una idea de Rulfo, mientras que en 1964 se llevó a la pantalla grande El gallo de oro, dirigida por Roberto Gavaldón, con adaptación de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. La cinta El rincón de las vírgenes, dirigida por Alberto Isaac en 1972, es una adaptación de dos cuentos incluidos en El llano en llamas.

Las dos últimas décadas de su vida Rulfo las dedicó a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México.