La joya arquitectónica de Tepetzala debe ser revalorada, pidió Sergio Zaldívar

Sergio Zaldívar. Foto Abraham Paredes

El reconocido arquitecto e investigador Sergio Zaldívar Guerra llamó a que el templo de Santa Isabel Tepetzala en Acajete sea vinculado al aspecto histórico del estado y goce de recursos turísticos por ser una joya arquitectónica, equiparable con Tonanzintla o San Francisco Acatepec.

Este miércoles, durante su participación en el coloquio “La plaza principal, su entorno y su historia: diálogo entre ciudades” que se realizará hasta el viernes 22 de abril en la Casa Presno, el estudioso de la Catedral de la Ciudad de México se dijo sorprendido por el olvido que pesa sobre este ejemplo de la arquitectura colonial.

Sobre el templo de Santa Isabel Tepetzala, ubicado en el municipio de Acajete, recordó que trabajó en ella como parte de un proceso de restauración que implicó el apoyo de toda la comunidad.


Al lado de Tonanzintla y Acatepec, Tepetzala forma parte de estas iglesias descendientes de la Capilla del Rosario, por lo que es necesario pedirles que no se olviden de ella.

Zaldívar Guerra expuso que además de su trabajo en Santa Isabel Tepetzala, en Puebla trabajó en dos proyectos más: en el retablo del ex convento de San Juan Cuauhtinchan y en la defensa de un predio aledaño al convento de Santo Domingo, aquí en la capital.

Trabajamos en el “primer retablo de América”: Zaldívar

En San Juan Cuauhtinchan trabajó en “reponer el primer retablo de América”, como es considerado al retablo que se ubica en este templo.

En Cuauhtinchan buscamos en reponer lo que está a punto de perderse, gracias a la comunidad, trabajamos en el primer retablo de América, el más antiguo y espléndido, que estaba a punto de desaparecer, contó el investigador vinculado al proyecto internacional de salvamento de la Torre de Pisa, en Italia.

Otro proyecto en el que trabajó el arquitecto Sergio Zaldívar, “que fue una conmoción”, pues se trató de la defensa del lote contiguo a la cúpula de Santo Domingo que era ocupado por una papelería propiedad de Abelardo Sánchez.

Cuando demolieron la vieja propiedad era hacer un espléndido edificio de seis pisos –dijo con ironía-, al pedirme autorización me sorprendió ver el lugar y cómo los expedientes fueron enriqueciéndose con planos falsos del siglo XVI para decir que Santo Domingo no había tenido atrio.

En suma, dijo que tras una larga defensa y discusión, pudo negar la construcción del nuevo edificio, y “para bien o para mal está libre el atrio de Santo Domingo”.