Libro de finales del siglo XVII da otra versión sobre Catarina de san Juan, la China poblana

Un libro editado en tres tomos en los últimos años del siglo XVII da otra versión sobre Catarina de san Juan, un personaje histórico que vivió en la Puebla de los Ángeles tras su llegada de Oriente, que vivió aquí primero como esclava y después fue considerada santa y que, siglos después, fue convertida en un elemento de la identidad nacional como la China poblana.

Catarina de san Juan (1605 1688) Prodigios de la omnipotencia y milagros de la gracia en vida de la venerable sierva de dios, publicado cada uno de sus tomos en 1689, 1690 y 1692, respectivamente, es el nombre de la biografía redactada por el jesuita Alonso Ramos que ha sido la base de estudio de la filóloga Robin Ann Rice.

Durante ocho años la especialista, formada en la Universidad de Navarra, España, pasó y modernizó grafías, además de que hizo un estudio de este documento considerado el texto publicado más extenso en la Nueva España. Lo hizo, explicó, usado muchas fuentes de archivo sobre la llamada China poblana y el resultado fue la publicación digital de dos textos puestos a la libre consulta que salieron en 2016 y están disponibles en el sitio electrónico: http://dadun.unav.edu/bitstream/10171/43008/1/Batihoja_32_Dadun.pdf


Mediante una ponencia otorgada en el marco del festival La china de Puebla, Robin Ann Rice señaló que la China poblana ha permeado la imaginación colectiva de cierta manera, aunque la evidencia documental la figure de otra forma. “La descripción de Mirra raptada por piratas portugueses no concuerda con el mito”, sostuvo.

Como ejemplo, citó una nota de la revista México desconocido en la que se refieren a Mirra, una princesa hija de un rey mongol que fue vendida y salió en la Nao de China rumbo a la Nueva España, que fue adquirida por una familia española de apellido Sosa, que enseguida llamó la atención por su falda de paño adornada con lentejuelas que forman el escudo nacional, dibujos geométricos, zapatillas y un sombrero de charro, que para el siglo XX en las pulquerías o refresquerías muchachas copiaban ese traje, pues su fama había trascendido fronteras.

La miembro del Sistema Nacional de Investigadores señaló que el libro Catarina de san Juan… incluye, además, un cuarto volumen que contiene “una especie de recopilación de milagros y actos admirables” que quizá fueron reunidos para iniciar un proceso de canonización.

Añadió que al ser su confesor, Alonso Ramos reveló que Catarina nació el 1 de enero de 1605 y llegó en 1619, es decir, llegó a Puebla a los 14 años de edad y fue raptada cuando tenía apenas 13 años. No obstante, notó la investigadora, el jesuita “puso en su boca un pasado mítico y creo un linaje para la notoriedad de la mujer santa, con el cual estaría exenta de estereotipos como raza y sangre, siendo una princesa hindú de descendientes mongoles de un lugar identificable”.

“Le apenaban sus antepasados musulmanes. Lo que dice Ramos es porque quizá él le había prohibido hablar de su linaje o ella se dejó convencer que le convenía contar una versión como verdad”, señaló Rice.

Posiblemente –continuó la académica de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla–, el padre Alonso Ramos inventó un pasado mítico de Catarina basado en tres libros sobre Oriente que estaban en las bibliotecas conventuales del virreinato, por lo que no descartó que el jesuita hubiera echado mano del archivo actualmente resguardado en la Biblioteca histórica José María Lafragua de la UAP, sede de la ponencia. Se trató de los títulos: India oriental, de 1601; La gran misión, de 1607, y China ilustrada, de 1663, escrito por Athanasius Kircher.

 La belleza de la China

La belleza exuberante de la China no es cierta, afirmó Robin Ann Rice al hablar sobre los datos encontrados, y hasta ahora inéditos, en una carta firmada por el también jesuita Adam Schall, que antes de viajar hacia Praga conoció a Catarina de san Juan antes de su muerte. “En una carta escrita en latín que envió a otro jesuita y cuya copia está en la Biblioteca Nacional de aquel país, no hace mención de la alcurnia de Catarina, sino que asegura que fue nacida de padres reducidos a un estado de pobreza por injuria de su tiempo y que la habían vendido con portugueses, lo que en su casta era ascenso social”.

En ese sentido, completó que si en el discurso contemporáneo la China se caracteriza por su exuberancia y su pose, tanto Adam Schall como Alonso Ramos señalan que “ella no fue bella”, pues “explicaron que la fealdad de Catarina se dio porque ella rogó a dios afearla para no atraer la atención por su belleza”. Ello, precisó Robin Ann Rice, se subraya en la carta de Adam Schall quizá porque era importante hablar del color de piel y decir que fue del blanco al moreno y envejecido, es decir, el de una mulata.

Añadió que si bien Alonso Ramos “contrarresta la marginalidad racial de Catarina alegando que su piel fue por el martirio de su viaje: ya que de blanco pasó a ser trigueño sin perder su singular hermosura”, Adam Schall ve en este cambio “una transformación divina”.

Asimismo, Robin Ann Rice notó que en representaciones antiguas –como la pintura al óleo de Bernardo Polo del siglo XVII– Catarina aparece como “una paria arrinconada y postergada”, imagen que no tiene que ver con la ropa alegre y vistosa con la que es representada desde hace por lo menos un siglo.

Ello, continuó, queda referido en textos que indican que Catarina portaba “un vestido cortado a la medida de su modestia, pues huía de cualquier exceso, y escogía lo más ordinario con la limpieza conveniente, los zapatos llanos como de los religiosos no pulidos, estrechos o puntiagudos. Su ropa de algodón y sus faldellines y vestido de paño, el picote negro con mangas estrechas que llegaban a la mano del mismo y la falda humilde honesta y nada pomposa, pues no arrastraba su santidad”.

 Catarina la mística

La investigadora Robin Ann Rice expuso que Alonso Ramos fue un renombrado y respetado jesuita con puestos importantes eclesiásticos que “le dio poderes especiales a Catarina de san Juan”, uno de ellos la bilocación, es decir, la capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo.

“Lo mismo estaba en su casa haciendo quehacer que presente en la Corte de los reyes de España o ayudando a españoles en sus batallas en Flandes. Otras veces, Catarina tenía vuelos de espíritu y solo observaba. Ramos estableció un sistema para comprobar esas bilocaciones.

“Hay más de 40 en el texto: en la recámara personal de Carlos II; en las elecciones de obispos, virreyes y gobernadores; en muertes, batallas y motines; en naufragios, despachos, incendios, disensiones, conversiones y martirios; así como sosegando inquietudes y ejerciendo el oficio de bienhechora del universo. Otras más chistosas fueron aquellas en donde Catarina estaba en la cocina y haciendo quehacer en Puebla, al mismo tiempo que asistía a las fiestas de templos en la ciudad”.

Robin Ann Rice mencionó que al morir, el 5 de enero de 1668 a los 63 años de edad, Catarina causó un pandemónium en la ciudad, ya que su fama de santa estaba hecha, pues incluso su confesor Alonso Ramos ya recopilaba los actos prodigiosos que había llevado a cabo en favor de personajes importantes.

“Como si fuera un personaje de la iglesia había una fila de cuatro cuadras para ver el cadáver de Catarina, además de que el sermón dedicado y dos hagiografías fueron publicados en menos de cuatros años, pues la beata tenía poderes, la gente tenía ansia de ver el cuerpo para tener remedio a sus males, por lo que entraban a empujones a la casa, provocando que se cerrarán las puertas ante el tumulto y aquellos que la vieron notaron su rostro del color nativo antes que dios la hiciera fea”.