Libertad de tránsito para centroamericanos

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Transitar por Mesoamérica es mortal para sus aborígenes; siendo avecindados del territorio y compartiendo cultura, lengua, biodiversidad, riqueza genómica y gastronómica, los centroamericanos son tratado como extranjeros en México, son discriminados por su etnia y raza y vulnerados en sus derechos humanos por aquellos que deberían protegerlos: la percepción de 68 por ciento de los ciudadanos del municipio de Puebla es que el Ejecutivo federal no respeta la integridad física y moral de aquellos que cruzan territorio mexicano en busca del sueño americano y que, para muchos (se estima en 47 mil los decesos de transmigrantes centroamericanos), se trastoca en la muerte azteca. Si los capitales y las mercancías circulan sin restricciones por lo que eufemísticamente seguimos denominando suelo patrio, lo mismo pueden hacer los transmigrantes centromericanos, opinión compartida en la actualidad por 65 por ciento de los ciudadanos del municipio mencionado (20 puntos más que el registro de 2011).

Puebla es una entidad con un stock de 800 mil emigrados hacia Estados Unidos y con flujos laborales continuos por más de siete decenios. Los ciudadanos del municipio de Puebla conocen de primera mano la vicisitud de los compatriotas emigrados internacionalmente y del trato que reciben al cruzar el río Bravo, así como en las localidades de residencia, y en los centros de trabajo. También se conoce la corrupción e impunidad con que opera el gobierno mexicano y la incoherencia entre sus políticas públicas y acciones de gobierno. De ahí su solidaridad con los transmigrantes centroamericanos y su exigencia de libre tránsito. En sentido similar se han pronunciado las organizaciones civiles copartícipes de la investigación Un camino incierto, quienes han documentado, en el periodo julio de 2014 a junio de 2015, un promedio de 500 detenciones diarias de transmigrantes centroamericanos en la república mexicana y los abusos concomintantes a estas privaciones de libertad (La Jornada, 19/11/15, página 3). Yolanda Silva Quiroz, del Colegio de la Frontera Norte, revisó 2 mil 637 quejas interpuestas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos por presuntas violaciones a los Derechos Humanos de los tramsmigrantes, el periodo fue 2005–2012 y, en cada queja, hay en promedio 2.2 violaciones de derechos humanos, lo que significa 6 mil 57 violaciones en prejuicio de 5 mil 900 transmigrantes centroamericanos; el principal violador de los Derechos Humanos es el Instituto Nacional de Migración y los principales Derechos violados son los de Migrante y familiares y contra la legalidad y seguridad pública. (Trnasmigración de centroamericanos por México: su vulnerabilidad y sus Derechos Humanos).


La opinión ciudadana respecto a los inmigrantes centroamericanos residentes en México es favorable: la encuesta nacional del Centro de Investigación y Docencia de 2012–2013 registró 58 opiniones positivas contra 36 por ciento negativas al respecto y, con relación a las acciones públicas que debe emprender el gobierno ante la inmigración indocumentada que viene a México, 78 por ciento estuvo muy de acuerdo o de acuerdo en la creación de programas de empleo temporal y 50 por ciento también estuvo de acuerdo en que se permita la entrada sin obstáculos a los inmigrantes. En sentido inverso, 69 por ciento de los ciudadanos estuvo de acuerdo en aumentar los controles fronterizos, y 57 por ciento estuvo de acuerdo en deportarlos a sus países de orígenes (México, Las Américas y el mundo. Política exterior: opinión pública y líderes).

En la encuesta aplicada por este medio informativo los pasados días 13–15 de noviembre a 391 ciudadanos residentes del municipio de Puebla, 69 por ciento estuvo muy de acuerdo o de acuerdo en que inmigrantes estadounidenses trabajen en México, 23 por ciento estuvo en desacuerdo o muy en desacuerdo y 8 por ciento opinó que ni lo uno ni lo otro. Respecto a la deportación de inmigrantes centroamericanos, 49 por ciento está en desacuerdo o muy en desacuerdo con tal acción, 40 por ciento estuvo de acuerdo o muy de acuerdo y 12 por ciento no se estuvo ni de acuerdo ni en desacuerdo.

Los inmigrantes son concebidos como otras víctimas del capitalismo a quienes se les conculcan Derechos Humanos, se les degradan sus condiciones de vida niega y se les niega la posibilidad de un ingreso salarial. Son parias en busca de un sueño y han emprendido un largo y tortuoso camino para arribar al edén, donde su trabajo es requerido pero no se les otorga un visado laboral, no ya como la de los cubanos a quienes se les otorga residencia permanente, sino simples visas de trabajo no calificado (2A y 2B). En el último cuarto de siglo, los inmigrantes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua en Estados Unidos se triplicaron: pasaron de 1 a 3 millones y sus descendientes nacidos en territorio de Estados Unidos se multiplicaron por 10, al pasar de 200 mil a 2 millones. El “sueño americano” tiene un costo alto para los que transitan por México: sobrevivir al narco, a las autoridades migratorias y a los distintos cuerpos policiacos (municipal, estatal, federal).