Leticia Gamboa ahondó en la historia del antiguo edificio de Fábricas de Francia

Un edificio francés en Puebla. Origen, usos e imágenes de una edificación centenaria, que realizó Leticia Gamboa Ojeda, será presentado este jueves 7 de noviembre a las 18 horas en Capilla del Arte
Un edificio francés en Puebla. Origen, usos e imágenes de una edificación centenaria, que realizó Leticia Gamboa Ojeda, será presentado este jueves 7 de noviembre a las 18 horas en Capilla del Arte

En la esquina de la 2 Norte y la 2 Oriente se ubica una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad, característica por su arquitectura y su historia que ha estado íntimamente ligada a la vida económica de Puebla desde el siglo XIX hasta el presente. Se trata del llamado edificio de Fábricas de Francia, que destaca por su estructura de hierro y su forma afrancesada, propia del estilo que imperaba en la época porfiriana cuando se construyó.

Este inmueble es el eje central del libro Un edificio francés en Puebla. Origen, usos e imágenes de una edificación centenaria que realizó Leticia Gamboa Ojeda, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSH) “Alfonso Vélez Pliego”.

Dicho material coeditado por ediciones de Educación y Cultura, y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes será presentado este jueves 7 de noviembre a las 18 horas en Capilla del Arte –2 Norte 6. Contará con los comentarios de Francisco Vélez Pliego, director del ICSH; de Marie France Desdier Fuentes, directora del espacio cultural de la Universidad de las Américas Puebla, que ocupa el segundo piso del edificio; de Helene HompsBrousse, conservadora del Museo de la Villa Barcelonnette, y de la autora.


Durante una entrevista, Leticia Gamboa indicó que el edificio fue parte de un proyecto de los barcelonnettes, un grupo de comerciantes venidos de la región del mismo nombre ubicada al sureste de Francia, que formaron parte de un grupo migratorio que llegó a la Ciudad de México desde 1820 para luego dispersarse en el país.

Señaló que el almacén formaba parte de una cadena de negocios similares que exhibían y vendían productos traídos de ultramar, propiciando el comercio con Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Por ello, continuó, los establecimientos eran llamados con apelativos que referían a ese negocio marítimo, como fue el caso de Liverpool o el Puerto de Veracruz.

En el caso local, Gamboa Ojeda contó que, con el nombre de “La Ciudad de México”, el almacén abrió en 1862 y hasta 1876 estuvo alojado en la planta baja de la Casa de los Muñecos –el actual Museo Universitario–, ocupando también las dos casas contiguas.

Destacó que si bien en la ciudad de Guadalajara existió otro almacén similar en el que se vendían artículos personales y novedades, el de Puebla resaltó porque el inmueble construido –por el cual se derribaron un par de casas coloniales– fue hecho exclusivamente para el comercio, a la par de que se vendían insumos hechos en las fábricas textiles de la región.

Una de las historias que pesan sobre el edificio es que toda su estructura provenía de París; al respecto, la investigadora descubrió que las piedras de color marrón que soportan la estructura de metal son de la zona de Izúcar de Matamoros.

El prestigioso almacén, su estructura de hierro, sus adornos de cerámica verde, sus altos ventanales y la escalera de herrería de tres niveles abrió el 21 de febrero de1910, teniendo como dueños a los hermanos Lions y a su socio Adrian Reinaud.

Un año más tarde, relató Leticia Gamboa, los hermanos salieron del país y Reinaud se quedó al frente por seis años más teniendo como socio a William Jenkins, quien debido a las deudas del francés fue dueño total del negocio para finales de 1927. Asimismo, los siguientes años el almacén cambiaría de nombre: de 1928 a 1964 sería Fábricas de Francia, de 1964 a 1974 el Almacén Blanco, y luego –debido al cierre que tuvo entre el 74 y el 89–, fue rentado a la cadena de restaurantes Vip’s, misma que lo ocupa actualmente.

Destacó que el libro contiene imágenes antiguas de la Fototeca Antica a la par de fotografías recientes tomadas por Javier González Carlos, además de que abarca un periodo histórico que va desde su apertura hasta el periodo actual, comprendiendo la última restauración que realizó la Fundación Jenkins.

“El libro busca que el edificio se revalore y se conserve, ya que si bien se mantiene en un buen estado, siempre es deseable que se mantenga de una mejor forma, que no se tape su vista, ya que se trata de un edificio singular en la provincia mexicana”, concluyó Gamboa.