Le Bouhellec: el arte contemporáneo llama a tener una relación sensible con el mundo

Foto Abraham Paredes

El arte contemporáneo, expuso la historiadora del arte Laurence Le Bouhellec, elimina lo bello, la segunda definición dada a la creación artística. Lo que nos pide, dijo, es regresar a su primera concepción griega que tiene que ver con “la relación afectiva y sensible que tenemos con el mundo”.

Durante la ponencia El lugar de los objetos en el arte contemporáneo, la académica de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP afirmó que a lo que urge el arte contemporáneo es a “conectarse con la historia de los objetos y de los procesos de arte”.

Le Bouhellec fue invitada por el Museo Amparo en el marco de la exposición Toujours, el museo como testigo, la cual muestra una selección de obras mayores de la colección del CAPC, el Museo de arte contemporáneo de Bordeaux, Francia, que son representativas de las diferentes etapas de la historia de dicho recinto.


Expuso que el arte evoluciona y no para de evolucionar, y eso es lo que pasa en el arte actual, particularmente en la imagen tridimensional que tiene sus raíces un siglo antes, en 1917, con los Ready Mades de Marcel Duchamp.

Acotó que un siglo después, en 2017, los artistas son consistentes con estas propuestas que tienen más de 100 años. “Es atinado decir que un buen observador es un buen conocedor, vale para el arte y cualquier otro campo. Eso es algo que no se da la educación artística, pues el común solamente ubica a artistas que produjeron hace más de un siglo”.

Laurence Le Bouhellec dijo que más allá de lo bello o el gusto, o decir que los artistas son buenos o malos respecto a sus propuestas, contextos y procesos, hay que entender que el arte contemporáneo es, como señala la Historia del arte, las producciones y las relaciones con el mundo, mediatizadas por una suerte de objetos y practicas específicas.

 

Existe una falta de educación artística

 

La coordinadora del programa de licenciatura en Historia del Arte y Curaduría de la UDLAP señaló que cuando alguien reacciona de forma negativa ante una pieza contemporánea se debe a su falta de educación artística. Ello, expuso, porque “no estamos al tanto de lo que han hecho los artistas, nos preguntamos como las obras llegaron ahí esas cosas, sin saber que han recorrido un siglo. Le echan la culpa a los artistas y al arte, y si no lo conocen es un problema personal”.

Para Le Bouhellec es claro que hay mucho arte y muchos artistas, y que el problema para lo contemporáneo es que la mayoría se quedó con el David de Miguel Ángel, y por lo tanto lo que existe es una mala comprensión. En ese sentido, consideró a que el arte requiere de educación, de aprender y tener claro que se necesitan de una cierta cantidad de conocimientos para entender, ya que la categoría simple del gusto no tiene que ver con lo que se entiende.

“No importa si no nos gusta, ya que sería egocentrista pensar que los artistas piensan en nosotros al hacer su obra. El arte está en el campo del entender, de los conocimientos tienen que ver con la historia, la cual nos llama a pensar en términos de continuidad para decir, por un lado, ‘el arte es bello’, o leer otra historia discontinua que es de ruptura”.

La investigadora y académica de la UDLAP ahondó que hay que entender el arte moderno, contemporáneo y actual. El primero, sostuvo, se ubica a finales del XIX y principios del XX, e incluye un periodo histórico que terminaría con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

“Modernidad es ruptura con la academia y el surgimiento de artistas que trabajan en campos tradicionales y mueven algunas cosas. Ese periodo lo hemos asociado a la modernidad como periodo histórico, de ruptura a nivel de representación”, ahondó.

Mencionó que entonces lo contemporáneo surge después de la modernidad, pues “se agregan otros archivos a la Historia del arte; así, en el mismo tiempo que asumimos que el arte nació 40 mil años antes de esta era, pasamos por una serie de ruptura y cada una significa un archivo agregado. En esa lógica los artistas pueden ser contemporáneos a su archivo o ser modernos y clásicos”.

Agregó que lo contemporáneo es también una generación, y que distingue lo contemporáneo de lo actual. “Está lo moderno, lo contemporáneo y lo actual. Hay que tener cuidado con las palabras. Si pensamos que el arte está en Monet eso ya pasó. Nos puede gustar pero no debemos negar la pertinencia de las nuevas obras. Es hora de entender y decidir qué otra parte de la historia del arte nos puede gustar más”, afirmó la miembro de la Asociación Mexicana de Estudios en Estética.