Las redes que paralizan

Después de que Enrique Peña Nieto anunciara el incremento a las gasolinas al iniciar el año 2017 las redes sociales, especialmente whatsapp, se llenaron de mensajes en video, audio o texto advirtiendo de saqueos en diferentes puntos de la ciudad de Puebla.

El que más llamó mi atención fue uno que recibí la tarde del 5 de enero en el que la voz de un hombre notificaba que no había que ir a Angelópolis a las 7 de la noche porque habría un fuego cruzado entre policías y saqueadores. No me interesó tanto por el contenido sino por la cantidad de veces que lo recibí de personas que yo creí tendrían criterio suficiente para haber hecho caso a las también decenas de invitaciones a no creer toda la información y a corroborarla en redes. Y Angelópolis cerró mandando un mensaje nada alentador a la ciudadanía.

Una amiga me buscó a las 6:30 de la tarde para preguntarme si me había enterado de los balazos en el portal de Cholula porque a su negocio llegó gente corriendo a avisarle que la cosa se había puesto fea. Me fui a twitter inmediatamente a verificar la información y lo único que encontré fue un mensaje del presidente municipal de San Pedro avisando que era una falsa alarma y que la policía estaría realizando recorridos por la ciudad.


A las 7:40 salí de casa para ir a la partida de rosca del movimiento Cholula Viva y Digna en los terrenos que aún siembran flores. Las calles, efectivamente, estaban llenas de policías, un tránsito infernal como cualquier noche de reyes y gente asustada con las cortinas de sus negocios a la mitad o de plano asomándose en sus zaguanes con cara de susto. Nada había sucedido, sólo un rumor que seguramente representó para los comerciantes que decidieron hacer caso de mensajes anónimos pérdidas de algunos miles de pesos. Me dio miedo, sí, no por los mensajes en redes, sino por la gente que fácilmente se paraliza y es capaz de paralizar una ciudad y su actividad económica por un rumor.

Pero los que más perdieron, sin duda, fueron aquellos que víctimas de la ignorancia y la ingenuidad perdieron la libertad esa noche presos de un miedo que fácilmente podía enfrentarse recurriendo a la confirmación de la fuente. Ni reyes ni partidas de rosca en muchos hogares “porque quedarnos en casa es lo mejor que podemos hacer”.

No puede negarse que sí hubo actos vandálicos, por supuesto, pero ahí los medios reportaron puntualmente repitiendo una y mil veces las mismas escenas, lo demás fue mero pánico viralizado que ni empresarios ni ciudadanos supieron enfrentar. A ver si algo aprendimos.




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