Las imágenes Space Time, una forma de dialogar con el mundo: Jay Mark Johnson

Una cámara especial adquirida en Alemania que solamente capta el movimiento, y que para hacerlo necesita enfocarse lo mismo 30 segundos que 40 o 45 minutos, un lapso de tiempo que luego se revisa y se edita en un proceso en el que pueden transcurrir hasta dos años, es el proyecto esencial del artista y fotógrafo estadunidense Jay Mark Johnson.

Con esta tecnología, llamada Space Time, desde hace unos nueve años el artista se ha dedicado a fotografiar regiones tan diversas como Camboya, la Sierra de Michoacán o en las estepas de África.

Ahora está en Puebla para desarrollar el mismo proceso, durante dos días, en la Sierra Norte de Puebla en los municipios de Tlatlauquitepec y Hueyapan, en donde retratará  escenas habituales de la zona: lo mismo las idas y venidas en la bicicleta, el correteo de las gallinas perseguidas por los niños o las caminatas de las mujeres por el pueblo, que la erosión de los campos, la contaminación del medio ambiente o el peligro causado por los “proyectos modernos” como son las minas a cielo abierto.


Su trabajo no se relaciona con la idea de representar el folklore de las comunidades, sino más bien se presenta como una forma crítica y estética de denunciar la forma en que actúan los hombres, esa contradicción que existe “entre lo moderno y lo pasado”, como señaló Jay Mark Johnson.

Durante una entrevista, dijo que las imágenes logradas con la técnica Space Time “son fotografías fijas, líneas de tiempo; imágenes que aparecen como las líneas de un sismógrafo, de un audio en la pantalla. Es una fotografía fluida, son como la historia de la ondas y el tiempo”.

A la par de estéticas, continuó, sus fotografías son una “postura personal” sobre lo importante que es evidenciar y denunciar la realidad, a la par de que significan un “placer mayor: el saber que esa es la forma de hacer un diálogo con el mundo y que se aporta en el ámbito estético al generar nuevas imágenes y exponerlas”.

“Mis preocupaciones –explica– en este momento tienen forma y dirección. Son inquietudes que se presentan de una forma consciente, que reflejan los problemas que tenemos como humanidad: la sobrepoblación, el crecimiento desmedido, la presión que hay sobre la Tierra, la forma en que se revienta una montaña entera por una mina”.

Añade que de manera personal, el proceso de su Space Time le hace “perderse”, concentrarse en “la poesía de la luz”, que luego detecta y valora aún más en el proceso de edición, el cual le permite hacer una lectura dinámica de la vida y de las historias personales.

Por último, Johnson señala que esos valores encuentran aceptación en los espectadores, ya que es de común interés lo que, además de evidenciar, es creativo e inventivo.

 

El FICVI, un festival

que no es “gourmet”

 

El cineasta José Luis Reza, director del Centro Internacional en Artes y Ciencias Cinematográficas (Cinearte), explicó que la participación de Jay Mark Johnson es una de las actividades previas del Festival Internacional de Cine y Video Indígena (FICVI) que en su tercera edición se realizará del 1 al 8 de noviembre, con los temas de autonomía y justicia indígena.

Reza, amigo personal de Johnson, con quien hace unos 25 años recorrió y filmó las zonas en conflicto de Centroamérica, en países como El Salvador y Honduras, destacó que con la donación y la posterior venta de las fotografías que se lograrán el fin de semana se consolidará el primer “capital semilla” para la formación de un fideicomiso que permita la sobrevivencia del FICVI.

“El desarrollo del festival implica su autonomía e independencia. Cinearte es sólo el paraguas del FICVI ya que buscamos que sea autosuficiente. En esta lógica el fideicomiso llamará a gente de solvencia moral para que sea parte medular del proyecto, ya que este festival no es de exhibición ni de alfombra roja ni gourmet, sino que es una celebración y una discusión de temas que nos competen, a la par de que busca brindar alguna solución sobre ellos”, dijo el cineasta.

Por último, dijo que si bien la búsqueda es la autonomía, otro de los rasgos del FICVI es la inclusión, por lo que no están exentas de participar las instituciones gubernamentales –como el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes–, ya que “tienen un compromiso con la cultura, la cual se convierte en una obligación cuando es un derecho constitucional”.