Las excesivas reformas legislativas: ¿la Wunderwaffe de México?

“¡Déjenme pasar; tengo que seguirlos, Yo soy su líder!”

Alexander Ledru–Rollin

(Instigador de la revuelta francesa de 1848)


 

 

“Wunderwaffe” se consideraba para los Alemanes casi al finalizar la Segunda Guerra mundial “el arma maravillosa” con la cual se revertería el curso de la guerra casi perdida, este concepto significaba para esta época de la historia de la humanidad, en la población, los miembros del ejercito, los combatientes, y la ciudadanía en general, la esperanza de la victoria, por su parte, para las altas cúpulas que gobernaban a mediados de la década de los 40, la esperanza que se requería para sostener una guerra que a sabiendas estaba perdida. Hoy se ha asemejado a los medios de comunicación, en particular la televisión, como el “Wunderwaffe” de la época es decir, en palabras del polaco Zygmunt Bauman: “Un arma insuperable e irresistible del empobrecimiento intelectual, lavado de cerebros, adoctrinamiento e imposición de un conformismo irreflexivo, empuñada por los que detentan el control de las cámaras de TV contra los espectadores sentados frente a la pantalla de televisión” (Bauman, Zygmunt, La Sociedad Sitiada, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2011).

En estos momentos tan turbulentos del Estado mexicano, encontramos una serie de modificaciones a las leyes, en general al sistema jurídico mexicano, en un breve plazo que no es mayor a diez años observamos en particular, cambios al derecho público, y en especial al derecho administrativo, una rama del derecho tan poco explorada en las escuelas y facultades de derecho –así como la filosofía del derecho, la sociología del derecho– que se han estancado en autores de la década de los ochenta del siglo pasado, con legislación del siglo XXI. Así, contamos con reformas a las leyes fiscales, –que han representado el estancamiento dramático y preocupante de la activad económica– la ley de lavado de dinero, –Ley Federal para la Prevención e Identificación con operaciones de procedencia ilícita– la legislación en materia de comunicaciones,  pero particularmente la reforma constitucional energética y en específico las leyes que lo reglamentan, como es el caso de la ley de hidrocarburos. Esta legislación se ha ofrecido y en particular “vendido” –por la televisión en especial– como la que permitirá resolver el problema económico en que se encuentra México –desde luego, sin sustento probatorio alguno– disminución del costo de gasolina, gas, energía eléctrica, etcétera, lo cual provocara que los empresarios de México, y con ello sus trabajadores –el famoso efecto cascada de las teorías fracasadas de los economistas de Chicago– puedan aumentar sus posibilidades de crecimiento económico, lo cual en realidad se ha tratado más que nada de políticas que bien podría decirse que se trata de aquella “discrecionalidad política” de las funciones del gobierno que menciona Luigi Ferrajoli. (Ferrajoli, Luigi, Principia Iuris Tomo II Editorial Trotta, Madrid, 2011) es decir la imposición de medidas y políticas publicas sin control constitucional alguno.

Lo cierto es que, esta comprobado, y es un hecho notorio, que la apertura a la iniciativa privada en el Estado mexicano nunca ha repercutido en un beneficio a la población, –como ejemplo están los costos excesivos en los servicios de la telefonía celular– por el contrario ha incrementado su pobreza. Así la reforma energética representará para las estaciones de gasolina en particular, convertirse en una especie de las denominadas “tiendas de conveniencia”, en donde al personal de esos locales se les tiene con horarios laborales excesivos y sin prestación social alguna, bajo diversos argumentos, a saber: socios, cooperativistas, comisionistas, sindicalistas, etc., lo cual sucederá con las estaciones de gasolina, que dependerán su éxito o fracaso del proveedor del cual obedezcan. No debe perderse de vista que la economía del estado mexicano que inició a principios de la década de los ochenta denominada “monopsonio”,  –un solo comprador, contrario al monopolio: un solo vendedor– representó la quiebra de la actividad maquiladora en México, basta con dar un vistazo a las poblaciones del norte del país, y en el centro en particular en el estado de Puebla, municipios como Tehuacán o Teziutlan, que ante la bonanza de las maquiladoras un buen día desaparecieron estas dejando deudas por todos lados, y la miseria en la población, esto mismo es la tendencia con las leyes energéticas, en particular con dos: La ley de hidrocarburos y la ley de ingresos de hidrocarburos de lo que surge la pregunta: ¿la “Wunderwaffe” del estado mexicano son las leyes energéticas?