Las elecciones en México en tiempos de Trump

Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los

ninguneados, corriendo la liebre.


Muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hacen arte, si no artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos,

sino recursos humanos.”

Eduardo Galeano

A  principios del siglo pasado, Martín Luís Guzmán, abogado y novelista mexicano, sostenía que las elecciones en México iniciaban en Washington. Esto es que, para poder aspirar a la presidencia, había que acudir a presentarse a ese país y, por tanto, ser avalado. 100 años después, han pasado muchas cosas, tanto en el país del norte como en México y toda América Latina. No obstante, desafortunadamente, la historia corrobora esa afirmación. Basta con la sentencia de Eduardo Galeano que sostuvo, paradójicamente, que la razón por la cual no hay golpes de Estado en Estados Unidos de América es porque no hay embajadas de Estados Unidos de América en su territorio (Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. Ciudad de México: Siglo XXI, 2009), dando a entender que los golpes de Estado que se han dado en América Latina (para derrocar presidentes de estos países) han tenido estrecha vinculación con las embajadas de ese país.

Y es que lo sucedido a Celaya en Honduras, lo que aconteció con Salvador Allende en Chile y el golpe de Estado que le propino Alfonso Pinochet que son muestras de la injerencia de Estados Unidos de América en los gobiernos de América latina. La leyenda dice que siempre han estado preocupados por que aparezca otro caso como Cuba y, por ello, es que velan porque no suceda. Por lo mismo es que en la década de los sesenta del siglo XX se implementó la Escuela de las Américas en Panamá (Feinmann, José Pablo. La filosofía y el barro de la historia. Buenos Aires: Planeta, 2015), que era una institución militar en donde se capacitaban a los militares de los países del continente para conocer sobre tácticas de espionaje.

De la misma forma, se implementó, en los países de Sudamérica, en tiempos del siglo XX (la década de los 60 hasta los 80 aproximadamente), el denominado “Plan Cóndor” (Mattei, Ugo; Nader, Laura. Saqueo Cuando el Estado de Derecho es ilegal. Lima: Palestra Editores, 2013) que era un acuerdo –no escrito–, entre los gobiernos de las países del cono sur, de intercambio de información sobre las personas que eran contrarias al sistema oficial, que en ese tiempo se gobernaba por las extremas derechas; ya que en aquellos tiempos era el momento más álgido de la denominada guerra fría, es decir, la disputa entre Estados Unidos de América (con sus aliados) para implementar políticas públicas de derecha en el mundo y la URSS (con sus aliados) que pretendía implementar gobiernos de izquierda. Por ello es que el plan Cóndor procuraba aniquilar a los disidentes que apostaban por esas políticas de izquierda que, al no encontrar canales y caminos democráticos, se conformaron como guerrillas en la gran mayoría de los países de América Latina, de lo que México no fue la excepción. Así fueron conformándose esos grupos que pretendían derrocar a los gobiernos de derecha, como sucedió en Uruguay, Chile, Brasil, Argentina y Perú, que en el caso de éste país causó una serie de matanzas por parte del gobierno de Fujimori y que llegaron a juzgarse en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, volviéndose casos emblemáticos. Los denominados casos de Barrios Altos vs Perú y la Cantuta vs. Perú, que más adelante provocaron que Alberto Fujimori fuera juzgado y encarcelado hasta esta navidad de 2016, cuando el gobierno actual del país andino lo exoneró: determinación que ha causado un revuelo en la población por su rechazo hacia ella y que, incluso, provocó que algunos de los funcionarios de alto nivel renunciaran a su cargo.

Tampoco debe perderse de vista, para esos tiempos, el denominado consenso de Washington (Feinmann, José Pablo. Crítica del neoliberalismo. Buenos Aires: Planeta, 2016) que establecía una serie de reglas para gobernar desde las políticas públicas de derecha, estableciendo los lineamientos que se requieren para gobernar desde esas políticas liberales. Pues bien, con todos estos acontecimientos y hechos históricos, bien valdría meditar qué sucederá en las elecciones en México, ahora en tiempos del presidente Trump.