Las elecciones y el consenso de Washington

Achicar el Estado es agrandar la Nación…

Friederich Von Hayek

 


En tiempos de las inminentes elecciones se ponen en la palestra muchas propuestas que presentan los diversos candidatos, ya sea a la presidencia, a las gubernaturas, o bien, a las diversas cámaras de representación de la población, sean diputados, senadores, y en algunas, por no decir exclusivamente alguna de ellas, se pone de manifiesto el sustento teórico de esas propuestas que pretenden poner en marcha en caso de obtener la victoria en las urnas, quizá sucede esto porque muchos de los ahora precandidatos desconocen estas propuestas desde la teoría. Sin embargo, las propuestas que tienen algún sustento, son desafortunadamente basadas única y exclusivamente en promesas económicas, en estudios de universidades normalmente estadounidenses –basta con recordar los “chicago boys” dictadas por catedráticos o teóricos sobre estos temas de la economía, dando por sentado que solamente existe la ciencia económica como la única que puede sustentar los quehaceres de los políticos para gobernar una nación, como sino existieran otras ciencias sociales que bien puedan conformar las propuestas de las políticas públicas y de las leyes que deben de regir un Estado.

Así se han olvidado las candidaturas, más por su ignorancia que por conocimiento propio, de la filosofía, de la sociología, pero sobre todo del derecho, como si el derecho no tuviera propuestas para un mundo mejor, evidentemente, en gran parte tienen razón en no mirar hacía la ciencia jurídica, pues los juristas hoy llamados peyorativamente: “operadores jurídicos” al grado que así los denomina en diversas tesis el propio Poder Judicial, se encargaron de asilarse de la sociedad, como lo sostuvo desde el siglo XIX en Alemania K. Von Kirchmann, al sostener en una conferencia que los abogados: “Viven de la madera podrida”. Efectivamente, a partir de las corrientes de pensamiento jurídico denominado “positivista” se limitaron los propios juristas a interpretar la ley y a conocer cuales son los problemas que representa el sistema jurídico, las antinomias, las lagunas, etcétera, debido a ello se aislaron de la realidad social, de las necesidades de las personas que conforman la población, por ello es que el español avecindado en México Luís Recasens Síchez en la década de los cuarenta del siglo XX, sostuvo que el éxito de la teoría pura del derecho creada por el alemán Hans Kelsen no es por lo que estudia, sino por lo que deja de estudiar. Y evidentemente lo que deja de estudiar es la realidad social, los abogados se recluyeron a estudiar las leyes y como operan las mismas, como resolver los problemas de su aplicación, y así los jueces su labor es elaborar sentencias prohibiendo el embargo que ya se consumó, suspendiendo el remate del bien que ya se adjudicó, ordenando la suspensión de una clausura que provocó la falta de pago a los trabajadores de sus quincenas, es decir, el derecho se alejo de la realidad, pero no de lo que la sociedad exige, sino de lo que la sociedad requiere y necesita, por ello es que los candidatos serán pocos los que se inclinan por las propuestas que da la ciencia jurídica, desde luego que muchos las desconocen, otros ni por interés se acercan a ellas, pero desde luego que existen, y que evidentemente son el otro camino, distinto al de la ciencia económica, pues es claro que después de más de 100 años de teorías económicas, hay más propuestas que las que otorga ese conocimiento humano y estas las da la ciencia jurídica.

Desafortunadamente, lo que prevalece son las propuestas de la ciencia económica, que ha permeado por todo el mundo occidental, desde luego que México y Latinoamérica no son la excepción, pues basta con observar lo que ha sucedido en los últimos años en nuestro continente: la crisis política en Brasil, el gobierno actual de Argentina, la renuncia del presidente de Guatemala en 2015, todo alrededor de la propuesta económica hegemónica que se ha denominado como: “El consenso de Washington” que establece los 10 puntos sobre los cuales se debe de dirigir una Nación, desde luego desde la propuesta económica, y particularmente en beneficio de la economía norteamericana, consenso formulado por el norteamericano John Williamson, secundado por Friederich Von Hayek (Feinmann, José Pablo, Crítica del neoliberalismo, Planeta, Buenos Aires, 2016) y que se sigue a la letra en muchos países de la región, y el consentimiento de dichas políticas públicas por la población, queda para una mejor ocasión.




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