Las batallas de las políticas de izquierda

“Antes de que nos olviden

Haremos historia

No andaremos de rodillas


El alma no tiene la culpa

 

Antes de que nos olviden

Rasgaremos paredes

Y buscaremos restos

No importa si fue nuestra vida”

 

De la letra de la canción:

“Antes de que nos olviden”

Los Caifanes, 1989

Se ha sostenido desde hace tiempo que la izquierda ya no existe, es decir, que las políticas públicas de izquierda no van más para el desarrollo de la humanidad. Por ello, es emblemática la conferencia de F. Fukuyama una vez que se derrumbó el muro de Berlín en noviembre de 1989, en la cual sostuvo que el efecto de ese hecho histórico fue el fin de la Guerra Fría y, con ello, de ese antagonismo entre políticas públicas de derecha y las que correspondían a la izquierda, siendo derrotadas estas últimas. (Fukuyama, Francis. El fin de la historia y otros ensayos. Madrid: Alianza Editorial, 2015).

A las políticas públicas de izquierda siempre se las ha caracterizado por proteger los derechos de los más débiles, por proteger derechos de igualdad; y, en parte, se puede sostener que los derechos sociales que se implementaron después de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo, en Europa, como son los derechos a la vivienda, a la educación, a la cultura, empleo, etcétera, fueron victorias de la izquierda. No obstante, ésta se encuentra retrocediendo, a decir de los hechos de la historia, como ocurrió, sobre todo, con la crisis económica aguda de 2008 (Lorente, Miguel Ángel; Capella, Juan Ramón. El crack del año ocho. La crisis. El futuro. Madrid: Trotta, 2009). Debido a ello, habría que hacer la pregunta de ¿cuáles son las actuales batallas de la izquierda?

Si las izquierdas van por el camino de buscar “un mundo mejor” o, bien, como reza el lema de las izquierdas, de ver si “Otro mundo es posible” (Dussel, Enrique. En búsqueda del sentido. Ciudad de México: Colofón, 2017), entonces, sigue viva la propuesta de apelar a la mayor protección a los débiles, a los más necesitados o, como les denomina Eduardo Galeano, a los “nadies”: “Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados (…) Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tiene nombre sino número” (Galeano, Eduardo. Colombiando. Bogotá: CEPA Editores, 2016).

Por ello, la izquierda siempre está en lucha, en contra de las injusticias, de las arbitrariedades, de la violación a los derechos humanos, de las muertes generalizadas, de los genocidios y de los politicidios. Y, desde luego que, desde el ámbito jurídico, es decir, desde la teoría del derecho (actualmente tan vituperada, incluso por los propios juristas), existen las propuestas serias y profundas que permiten considerar que el derecho puede ser emancipador, como lo sostiene el profesor Boaventura de Sousa Santos (Santos, Boaventura de Sousa. Si Dios fuese un activista de los derechos humanos. Madrid: Trotta, 2014), o, en su caso, que el derecho debe apelar por la protección del más débil, como dice el profesor italiano Luigi Ferrajoli, (Ferrajoli, Luigi. Los Derechos y sus Garantías. Madrid: Trotta, 2016), es decir, la ley del más débil ?que es la que prevé los derechos fundamentales? ante la presencia del más fuerte, que, en el caso, es el poder político y, sobre todo, el poder económico global. Pues bien, pudiera ser que la escuela de la “sociología jurídica crítica” de Boaventura de Sousa y, por su parte, “el garantismo” de Luigi Ferrajoli son las corrientes jurídicas del derecho que poco interesan al sistema vigente, a la instrucción oficial actual, a las universidades y, desde luego, a los medios masivos de comunicación, precisamente por ser emancipadoras.

Ahora bien, hoy las izquierdas deben visualizar tres luchas permanentes a las que deben hacer frente y, sobre todo, buscar las alternativas necesarias para poder salir victoriosas. Y ese pudiera ser hoy el gran problema que tiene el pensamiento de izquierda, que, atendiendo a que una de sus características principales es ser incluyente, tiene muchas voces que muchas de las ocasiones dispersan el problema central y, por ende, provoca que, o bien, no se encuentran los caminos para poder salir airosa en esas permanentes batallas o, en su caso, se desvían de los problemas centrales. Así, pues, se puede hacer un resumen en tres frentes o tres batallas con las que actualmente cuenta la izquierda, y son: el imperio de los monopolios, la frivolidad de los medios de comunicación y las decisiones de los expertos. Así, esas son las batallas que identifican a las políticas de izquierda con las políticas de derecha. Habría que preguntarse: ¿cuántos coinciden con esas batallas y se consideran de derecha? Y ¿cuántos se asumen de izquierda y no comulgan con esas batallas?